Todo homem, ao atingir certa idade, pode perfeitamente enfrentar a avalanche do tédio e da amargura.
Não eu. Não acho ser
triste não saber florir.
Nem mesmo acho que é triste se transformar n
Essa pessoa horrível que não é ninguém,
Ainda que seja triste ser, e não estar.
Passou o vento, quando havia vento.
Mas pra mim, que cheguei depois, é como se não houvesse...
Todos aqueles quintais conhecidos tem o mesmo silêncio
... e todas as vozes são mortos, vivos sob o sol
segunda-feira, 11 de junho de 2012
Texto que era pra ser um conto e acabou virando um pseudo-poema que eu não terminei e coloquei aqui assim mesmo só pras pessoas pensarem sobre isso. O fim dos versos não deve ser lido como pausa e, além disso, o blogger divide a primeira linha em duas, de modo que o primeiro verso na verdade são as duas primeiras linhas.
segunda-feira, 4 de junho de 2012
O espelho e a máscara
Pessoal, o seguinte.
Meu blog está passando por uma reestruturação no momento, e por isso ando postando bem pouco, muito pouco, quase nada - estou guardando algumas coisas pra quando o blog estiver com cara e lugar novos.
Mas, recentemente, li um conto do Borges, e como inevitavelmente acontece em todos os livros dele, ao menos algum conto tinha que me provocar uma epifania. Resolvi postá-lo aqui.
Estou colocando o conto tanto em espanhol quanto em português. Ele faz parte do "Livro de Areia", creio que o último livro publicado em vida pelo autor. Esse livro faz parte da coleção da folha de SP de literatura íbero-americana, que está nas bancas. Recomendo muitíssimo.
Abaixo da versão em espanhol, se encontra a versão em português.
Abraços a todos!
JORGE LUIS BORGES
El espejo y la máscara
Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo:
-Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿ Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos?
-Sí, Rey -dijo el poeta-. Yo soy el Ollan. Durante doce inviernos he cursado las disciplinas de la métrica. Sé de memoria las trescientas sesenta fábulas que son la base de la verdadera poesía. Los ciclos de Ulster y de Munster están en las cuerdas de mi arpa. Las leyes me autorizan a prodigar las voces más arcaicas del idioma y las más complejas metáforas. Domino la escritura secreta que defiende nuestro arte del indiscreto examen del vulgo. Puedo celebrar los amores, los abigeatos, las navegaciones, las guerras. Conozco los linajes mitológicos de todas las casas reales de Irlanda. Poseo las virtudes de las hierbas, la astrología judiciaria, las matemáticas y el derecho canónico. He derrotado en público certamen a mis rivales. Me he adiestrado en la sátira, que causa enfermedades de la piel, incluso la lepra. Sé manejar la espada, como lo probé en tu batalla. Sólo una cosa ignoro: la de agradecer el don que me haces.
El Rey, a quien lo fatigaban fácilmente los discursos largos y ajenos, le dijo con alivio:
-Sé harto bien esas cosas. Acaban de decirme que el ruiseñor ya cantó en Inglaterra. Cuando pasen las lluvias y las nieves, cuando regrese el ruiseñor de sus tierras del Sur, recitarás tu loa ante la corte y ante el Colegio de Poetas. Te dejo un año entero. Limarás cada letra y cada palabra. La recompensa, ya lo sabes, no será indigna de mi real costumbre ni de tus inspiradas vigilias-
-Rey, la mejor recompensa es ver tu rostro-dijo el poeta, que era también un cortesano.
Hizo sus reverencias y se fue, ya entreviendo algún verso.
Cumplido el plazo, que fue de epidemias y rebeliones, presentó el panegírico. Lo declamó con lenta seguridad, sin una ojeada al manuscrito. El Rey lo iba aprobando con la cabeza. Todos imitaban su gesto, hasta los que agolpados en las puertas, no descifraban una palabra. Al fin el Rey habló.
-Acepto tu labor. Es otra victoria. Has atribuido a cada vocablo su genuina acepción ya cada nombre sustantivo el epíteto que le dieron los primeros poetas. No hay en toda la loa una sola imagen que no hayan usado los clásicos. La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre. El mar tiene su dios y las nubes predicen el porvenir. Has manejado con destreza la rima, la aliteración, la asonancia, las cantidades, los artificios de la docta retórica, la sabia alteración de los metros. Si se perdiera toda la literatura de Irlanda -omen absit- podría reconstruirse sin pérdida con tu clásica oda. Treinta escribas la van a transcribir dos veces.
Hubo un silencio y prosiguió.
-Todo está bien y sin embargo nada ha pasado. En los pulsos no corre más a prisa la sangre. Las manos no han buscado los arcos. Nadie ha palidecido. Nadie profirió un grito de batalla, nadie opuso el pecho a los vikings. Dentro del término de un año aplaudiremos otra loa, poeta. Como signo de nuestra aprobación, toma este espejo que es de plata.
-Doy gracias y comprendo -dijo el poeta. Las estrellas del cielo retornaron su claro derrotero. Otra vez cantó el ruiseñor en las selvas sajonas y el poeta retornó Con su códice, menos largo que el anterior. No lo repitió de memoria; lo leyó Con visible inseguridad, omitiendo ciertos pasajes, Como si él mismo no los entendiera del todo o no quisiera profanarlos. La página era extraña. No era una descripción de la batalla, era la batalla. En su desorden bélico se agitaban el Dios que es Tres y es Uno, los númenes paganos de Irlanda y los que guerrearían, centenares de años después, en el principio de la Edda Mayor. La forma no era menos curiosa. Un sustantivo singular podía regir un verbo plural. Las preposiciones eran ajenas a las normas Comunes. La aspereza alternaba Con la dulzura. Las metáforas eran arbitrarias o así lo parecían.
El Rey cambió unas pocas palabras Con los hombres de letras que lo rodeaban y habló de esta manera:
-De tu primera loa pude afirmar que era un feliz resumen de cuanto se ha cantado en Irlanda. Ésta supera todo lo anterior y también lo aniquila. Suspende, maravilla y deslumbra. No la merecerán los ignaros, pero sí los doctos, los menos. Un cofre de marfil será la custodia del único ejemplar. De la pluma que ha producido obra tan eminente podemos esperar todavía una obra más alta.
Agregó con una sonrisa: -Somos figuras de una fábula y es justo recordar que en las fábulas prima el número tres.
El poeta se atrevió a murmurar: -Los tres dones del hechicero, las tríadas y la indudable Trinidad. El Rey prosiguió: -Como prenda de nuestra aprobación, toma esta máscara de oro.
-Doy gracias y he entendido -dijo el poeta. El aniversario volvió. Los centinelas del palacio advirtieron que el poeta no traía un manuscrito. No sin estupor el Rey lo miró; casi era otro. Algo, que no era el tiempo, había surcado y transformado sus rasgos. Los ojos parecían mirar muy lejos o haber quedado ciegos. El poeta le rogó que hablara unas palabras con él. Los esclavos despejaron la cámara.
-¿No has ejecutado la oda? -preguntó el Rey; -Sí -dijo tristemente el poeta-. Ojalá Cristo Nuestro Señor me lo hubiera prohibido.
-¿Puedes repetirla?.: -No me atrevo.
-Yo te doy el valor que te hace falta -declaró el Rey.
El poeta dijo el poema. Era una sola línea. Sin animarse a pronunciarla en voz alta, el poeta y su Rey la paladearon, como si fuera una plegaria secreta o una blasfemia. El Rey no estaba menos maravillado y menos maltrecho que el otro. Ambos se miraron, muy pálidos.
-En los años de mi juventud -dijo el Rey- navegué hacia el ocaso. En una isla vi lebreles de plata que daban muerte a jabalíes de oro. En otra nos alimentamos con la fragancia de las manzanas mágicas. En otra vi murallas de fuego. En la más lejana de todas un río abovedado y pendiente surcaba el cielo y por sus aguas iban peces y barcos. Éstas son maravillas, pero no se comparan con tu poema, que de algún modo las encierra. ¿Qué hechicería te lo dio?
-En el alba -dijo el poeta- me recordé diciendo unas palabras que al principio no comprendí. Esas palabras son un poema. Sentí que había cometido un pecado, quizá el que no perdona el Espíritu.
-El que ahora compartimos los dos -el Rey musitó-. El de haber conocido la Belleza, que es un don vedado a los hombres. Ahora nos toca expiarlo. Te di un espejo y una máscara de oro; he aquí el tercer regalo que será el último.
Le puso en la diestra una daga. Del poeta sabemos que se dio muerte al salir del palacio; del Rey, que es un mendigo que recorre los caminos de Irlanda, que fue su reino, y que no ha repetido nunca el poema.
***
O espelho e a máscara
“Travada a batalha de Clontarf, em que o Norueguês foi humilhado, o Alto Rei falou com o poeta e disse-lhe:
- As proezas mais claras perdem o brilho se não forem cunhadas em palavras. Quero que cantes a minha vitória e o meu louvor. Serei Eneias e tu o meu Virgílio.
Julgas-te capaz de deitar mãos a esta empresa que a nós dois fará imortais?
- Julgo que sim, Rei – disse o poeta. – Sou o Ollan. Durante doze Invernos cursei as disciplinas da métrica. De memória sei as trezentas e sessenta fábulas que são a base da verdadeira poesia. Os ciclos de Ulster e Munster estão nas cordas da minha harpa. As leis autorizam-me a prodigalizar as vozes mais arcaicas do idioma, e as mais complicadas metáforas. Domino a escrita secreta que defende a nossa arte do exame indiscreto do vulgo. Posso celebrar os amores, os roubos de gado, as navegações, as guerras. Conheço as linhagens mitológicas de todas as casas reais da Irlanda. Domino as virtudes das ervas, a astrologia judiciária, as matemáticas e o direito canónico. Num certame público derrotei os meus rivais. Adestrei-me na sátira que produz enfermidades na pele, incluindo a lepra. Sei manejar a espada, como provei na tua batalha. Só uma coisa ignoro: a forma de agradecer a honra que me dás.
O Rei, que facilmente se cansava com discursos compridos e alheios, disse aliviado:
- Estou farto de saber essas coisas. Acabam de afirmar-me que o rouxinol já cantou na Inglaterra. Quando passarem as chuvas e neves, quando o rouxinol regressar das suas terras do Sul, hás-de recitar o teu louvor perante a corte e o Colégio dos poetas. Dou-te um ano inteiro. Vais limar cada letra e cada palavra. A recompensa, já sabes, não será indigna da minha tradição real nem das tuas inspiradas vigílias.
- Rei, a melhor recompensa é ver o teu rosto – disse o poeta que também era um cortesão.
Fez as suas reverências e saiu a entrever, já, alguns versos.
Cumprido o prazo, que foi de epidemias e rebeliões, apresentou o panegírico.
Declarou-o com segurança lenta, sem deitar uma olhadela, sequer, ao manuscrito.
O Rei ia aprovando com a cabeça. Todos lhe imitavam o gesto, mesmo os que se aglomeravam nas portas e nem uma palavra decifravam.
Por fim o Rei falou.
- Aceito o teu trabalho. É outra vitória. Usaste cada vocábulo na sua acepção genuína e cada substantivo segundo o epíteto que os primeiros poetas lhe deram. Em todo o louvor não há uma única imagem que os clássicos não tenham usado. A guerra é o formoso tecido de homens e a água da espada é o sangue. O mar tem um deus próprio e as nuvens predizem o porvir. Manejaste com destreza a rima, a assonância, as quantidades, os artifícios da douta retórica, a sábia alteração da métrica. Se a literatura da Irlanda se perdesse toda – omen absit – permitiria a tua ode clássica reconstituí-la sem nenhuma falta. Trinta escribas vão transcrevê-la doze vezes.
Fez-se um silêncio e prosseguiu:
- Tudo está bem, apesar de não ter acontecido nada. O sangue não corre mais depressa nos pulsos. As mãos não se agarraram aos arcos. Ninguém empalideceu. Ninguém deu um grito de guerra ou expôs o seu peito aos Vikings. No prazo de um ano, poeta, havemos de aplaudir outro louvor. Em sinal da nossa aprovação toma este espelho, que é de prata.
- Dou graças e compreendo – disse o poeta.
As estrelas do céu retomaram o seu claro curso. Nos matagais saxónicos o rouxinol cantou de novo e o poeta voltou com o seu códice, menos comprido do que o anterior.
Não o repetiu de memória; leu-o com visível insegurança, omitindo certas passagens como se não entendesse nada delas, ou não quisesse profaná-las. A página era estranha. Não se tratava de uma descrição da batalha, era a batalha. Na sua desordem bélica agitava-se o Deus que é Três e Um, os numes pagãos da Irlanda e os que iriam guerrear, centenas de anos depois, no princípio da Edda maior. A forma não era menos curiosa. Um substantivo singular podia concordar com um verbo no plural. As preposições eram alheias às normas comuns. A aspereza alternava com a doçura. As metáforas eram arbitrárias, ou assim pareciam.
Trocando o Rei algumas palavras com os homens de letras que o rodeavam, falou desta forma:
- Do teu primeiro louvor pude afirmar que era um feliz resumo de tudo o que a Irlanda já cantara. Este supera o que ficou para trás e também o aniquila. Suspende, maravilha e deslumbra. Não vão merecê-lo os ignaros mas sim os doutos, os raros. A custódia do exemplar único será um cofre de marfim. Da pena que produziu obra tão eminente podemos, todavia, esperar outra mais alta. Com um sorriso acrescentou:
- Somos figuras de uma fábula e justo é recordar que nas fábulas domina o número três.
O poeta atreveu-se a murmurar:
- As três graças dos feiticeiros, as tríades e a indubitável Trindade.
Prosseguiu o Rei:
- Como prémio da nossa aprovação, toma lá esta máscara de ouro.
- Dou graças e compreendo – disse o poeta.
Mais um aniversário passou e as sentinelas do palácio avisaram que o poeta aparecia sem nenhum manuscrito. Com algum espanto, o Rei olhou para ele; era quase outro. Qualquer coisa que não o tempo sulcara-lhe e transformara-lhe as feições. Os seus olhos pareciam ver muito longe, ou ter cegado. O poeta pediu para trocar com ele algumas palavras. Os escravos abandonaram a câmara.
- Não fizeste a ode? – perguntou o Rei.
- Fiz – disse com tristeza o poeta.
- Oxalá Cristo Nosso Senhor mo tivesse proibido.
- Podes repeti-la?
- Não me atrevo.
- Dou-te a quantia que precisas – declarou o Rei.
O poeta disse o poema. Era de uma só linha.
Sem conseguir pronunciá-lo em voz alta, o poeta e o seu Rei saborearam-no como uma oração secreta, ou uma blasfémia. O Rei não estava menos maravilhado e atribulado do que o outro.
Olharam-se, muito pálidos.
- Nos anos da minha juventude – disse o Rei – pus-me a navegar rumo ao ocaso. Numa ilha vi lebréus de prata que matavam javalis de ouro. Noutra alimentámo-nos com o aroma de maçãs mágicas. Noutra vi muralhas de fogo. Na mais afastada de todas sulcava o céu um rio em abóbada e declive cujas águas abundavam de peixes e barcos. Isto são maravilhas mas não se comparam com o teu poema que as contém todas, pode dizer-se. Que feitiço to concedeu?
- Acordei de madrugada a proferir palavras que ao princípio não compreendi – disse o poeta. – Essas palavras eram um poema. Senti que tinha cometido um pecado, talvez aquele que o Espírito não perdoa.
- Aquele que compartilhamos agora – murmurou o Rei.
- O de termos conhecido a Beleza, que é um dom vedado aos homens. Cabe-nos expiá-lo. Dei-te um espelho e uma máscara de ouro; tenho aqui a terceira prenda, que é a última.
Na mão direita pôs-lhe uma adaga.
Do poeta sabemos que se matou, quando saiu do palácio; do Rei que é mendigo e corre os caminhos da Irlanda, seu reino de outrora, sem ter voltado a repetir o poema.
terça-feira, 15 de maio de 2012
Benjamin, a tradução, e os gêneros
Recentemente, devido a
uma obrigação escolar que confesso não ter me desagradado, li o
ensaio “O narrador – considerações sobre a obra de Nikolai
Leskov”, de Walter Benjamin. Depois da leitura, tenho que confessar
que mais que a própria leitura, o que mais me chamou a atenção foi
a tradução do texto.
Ignoro completamente o
alemão, mas desde o início senti certo desconforto quanto ao
significado que o autor atribuía a alguns termos, que foi se
tornando aos poucos mais claro ao longo do ensaio. A separação da
prosa nos gêneros romance, narrativa e short story, por
exemplo, desconcerta de início, já que o autor fala, no início,
apenas da “narrativa”, que só vamos conseguir identificar
plenamente ao seguir pelo texto – na verdade, acho que nesse ensaio
só é possível compreender o que Benjamin chama de narrativa
através das comparações que ele faz com os outros tipos de prosa
que ele mesmo menciona e classifica. É possível que para alguém da
época não enxergue que Benjamin está criando classificações,
caso ele estivesse na verdade apenas usando classificações já
existentes na época; mas em relação ao conceito altamente relativo
que temos do significado de termos como “romance” e “conto”,
hoje em dia, energuemos que ele está criando uma classificação.
Os
conceitos que temos hoje em dia a respeito dos diferentes gêneros me
lembram um livro introdutório à teoria da literatura de Terry
Eagleton em que ele “define” a literatura como um corpo de textos
cujas características vão depender da sociedade e do momento
histórico em questão. Certos trabalhos que antigamente eram
considerados históricos hoje em dia são considerados literatura ou
tratados filosóficos. Os próprios diálogos platônicos são em
diversos aspectos vistos como literatura, ou um gênero híbrido de
literatura, enquanto (supõe-se) antigamente eram puros tratados
filosóficos. Conceitos como romance ou conto são ainda mais
frágeis, pois não existe uma divisão clara e específica. Na
natureza, digamos, existem características específicas que nos
permitem separar sem sombra de dúvidas o mineral do vegetal; essas
características fazem parte daquele ser. Teoricamente, tudo se
encaixará nessas características. O problema de classificarmos os
estilos literários é justamente esse: o excesso de categorização.
Um
teórico, por necessidade, elabora uma classificação partindo dos
textos existentes, sem pensar (ou mesmo sendo incapaz de pensar) nas
possibilidades de desenvolvimento futuro de um gênero. Conforme a
cultura de um povo se desenvolve, ou melhor, muda, muitas vezes
surgem novos modos de se escrever não antes previstos – e o muitas
teorias terão que ser adaptadas, ou então excluir de sua
classificação algo que parece se aproximar tanto de outros
elementos já incluídos. Dizer que um conto deve ter, digamos,
apenas um acontecimento principal, é se colocar numa posição de
análise pré-programada que pode arruinar a compreensão de um
conto, e eliminar prévia e arbitrariamente toda a possibilidade de
um conto que tenha mais de um acontecimento principal. Um analista
que considerasse isso como uma diretriz inviolável com certeza
cometeria um erro ao se deparar com um conto no qual há mais de um
acontecimento principal – ele escolheria um e o elevaria acima dos
outros, ainda que o contista não o tenha feito. O resultado que isso
teria para a análise poderia ser bom em alguns casos e catastrófico
em outros.
Em
textos como esse, de Benjamin, uma compreensão maior da concepção
do autor sobre os gêneros pode ser essencial, e a vantagem é que
nesse, o autor parece estabelecer uma definição. Para ele,
narrativa, conto (short story) e romance são coisas diferentes,
enquanto para nós, a narrativa, dependendo de suas características,
poderia ser considerada conto, romance, ou ainda, novela.
A
narrativa, para Benjamin, é um texto que se aproxima do registro
oral, um registro de histórias contadas às lareiras pelos
marinheiros ou idosos. A Treasure Island de
Stevenson (autor que WB cita como exemplo) é repleta de uma escrita
que emula o falar dos marinheiros e piratas, e talvez por isso possa
ser chamada de narrativa, ainda que para nós seja um romance. Poe,
talvez pelo modo de contar uma história (como quem conta uma
história que ficou sabendo, que leu, ou que presenciou, mas
normalmente não sua própria história) também é considerado um
autor de narrativas, embora a grande maioria de seus textos sejam
contos para nós. E é bem mergulhados no texto que vamos compreender
o que Benjamin chama de narrador: os autores de narrativas,
o que poderíamos chamar de
contadores de história. Quem escreve um romance para ser lido em
solidão é um romancista. Quem escreve uma história para ser
contada aos netos ao pé do fogo é um narrador. Eis aí a diferença.
É
depois que percebemos isso que temos que reconsiderar tudo aquilo que
WB havia dito até então sobre o narrador, pois ele não se refere
exatamente ao escritor, ao romancista, ou ao contista, mas ao autor
do gênero específico de Nikolai Leskov, ao contador de histórias.
Para ele, Clarice Lispector seria uma contista, mas não uma
narradora, enquanto Kerouac seria o oposto – quer consideremos um
pequeno livro como Tristessa ou um On the road, o tamanho não
importa aqui, o que define o gênero são algumas características
principais como o jeito de contar a história, e o tipo de história.
Clarice seria psicológica demais para se contar como se conta os
feitos do Cavaleiro Inexistente, por exemplo - e acho que ninguém a chamaria de péssima contista.
E
somente aqui, depois de tantas delongas, eu volto ao assunto do
tradutor. Ele precisa ser consciente dessas diferenças de gênero; e
caso haja uma real impossibilidade de tradução, que trabalhe com
notas ou algo assim, evitando, por exemplo, a ambiguidade que uma
palavra como “narrador”, pode acabar adquirindo num texto como
esse de WB. Já é difícil o suficiente sabermos se o autor está
trabalhando com uma divisão de gêneros já existente em sua época
para a crítica de certos autores ou estabelecendo uma classificação
própria para isso. Se não pudermos confiar que a utilização dos
termos por parte do autor é realmente aquela à qual estamos
acostumados, fica ainda mais difícil - e uma das obrigações do tradutor é aproximar o vocabulário do texto do nosso, e especialmente em um texto teórico, é ideal evitar ambiguidades e duvidas lexicais.
Claro,
aí ainda podemos entrar no problema da idade da tradução como
influência na compreensão do texto traduzido, na compreensão do
significado do texto considerando a diferença nos conceitos de
gênero, nas variações da concepção atual dos termos... mas isso
fica para outros posts – ou não.
sexta-feira, 11 de maio de 2012
As duas obsessões
Grandes autores, como uma entrada no blog da companhia das letras por Vanessa Bárbara, são, muitas vezes, pessoas que, no mínimo, parecem malucas. Não vou escolher lados quanto a isso, mas eu diria, sendo verdade, que as doenças mentais sofridas seriam consequências diferentes de uma mesma origem - algo que se define bem pelo que George Orwell - um autor que não vejo como tão bom quanto alguns dizem - diz, e Bárbara cita: “Escrever um livro é uma batalha longa e exaustiva, como lutar contra
uma doença grave. Só se empreende uma tarefa dessas movido por algum
demônio que não se pode vencer ou compreender.”
Ultimamente, graças à minha própria vontade de escrever, e tenho pensado nisso. Como acreditava Buzz Aldrin, temos um determinado número de batimentos cardíacos a serem aproveitados, e longe de achar que ler seja desperdiçar vários, penso que não temos tempo pra sair por aí lendo uma grande quantidade de coisas inúteis - a não ser, é claro, que elas sejam enormemente divertidas, e ainda assim, escritas com ao menos algum talento. Para mim, que não quero parar de nadar antes de escrever algo que preste, acho que é ainda mais importante: é através da leitura de obras de qualidade e da prática que o escritor vai encontrar e desenvolver seu estilo, que vai ser a soma de suas características pessoais, decisões cuidadosas sobre certas características (que podem variar em cada texto) e influências que outros autors tiveram sobre ele. Eu estou apenas começando a desenvolver um estilo pessoal, mas ainda não consegui terminar nenhum texto com ele. Digamos que escrever um conto ao menos razoável é bem mais complicado que escrever um texto simples como os do blog. quanto aos contos que há no blog, eles ainda não estão no nível "razoável", embora eu ainda pense em aperfeiçoar alguns até lá no futuro.
O problema com esse aperfeiçoamento foi o que me levou a essa ideia das duas obsessões. Um escritor para ter qualidade, precisa ter, ao menos, duas obsessões. A primeira, diz respeito ao tamanho do Em Busca do Tempo Perdido. A segunda, à frase de Oscar Wilde: “Hoje cedo tirei uma vírgula. À tarde, coloquei-a de volta.”.
A segunda obsessão pode ser chamada de perfeccionismo, não se referindo de modo algum à vida do autor como um todo, mas sim, a sua escrita apenas. Ao contrário, muitas vezes, o autor se desleixa de diversos aspectos de sua vida para aperfeiçoar sua arte. Fernando Pessoa talvez seja o exemplo maior.
Agora a outra obsessão é o meu maior problema. Normalmente, quando escrevo um texto, fico insatisfeito. Nenhum dos textos aqui, inclusive, me deixa mais que razoavelmente satisfeito. Mas eu queria escrever alguma coisa e torná-la pública, e os contos com os quais quero realmente trabalhar não são coisas que pretendo publicar aqui. Vou aproveitar só algumas coisas do blog (e talvez o plural nem se aplique). Minha segunda obsessão ainda está num nível saudável, mas aceitável - exceto no que diz respeito ao que posto aqui. Agora a primeira está num ponto muito ruim.
Para se escrever um livro como o Tempo Perdido, Proust dedicou anos de sua vida, trabalhando bastante. Em geral, autores que escrevem obras longas se dedicam por um bom tempo, ou com uma frequência muito grande num tempo mais curto. Parece existir uma obsessão em finalizar esse texto já iniciado, aperfeiçoa-lo. Eu tendo a ir deixando de lado meus textos. A trabalhar no texto por um longo tempo, e aos poucos ir deixando ele de lado e nunca concluí-lo. A criar toda a base conteudística de um conto - para jamais realmente escrevê-lo. Ou a começar a escrever outras coisas e deixar aquela de lado.
Tenho tentado corrigir esse problema, mas ultimamente, a falta de tempo tem me consumido. Muitas batidas nervosas tem sido perdidas com livros da faculdade de letras, que parece estar tentando quebrar a vontade de ler dos meus dentes - e em alguns dias consegue. O trabalho também dá algum trabalho, mas menos. Ultimamente as leituras da universidade estão tentando transformar o título do Infinite Jest numa expressão literal da minha batalha para lê-lo. O Livro de Areia e o Hamlet são outras coisas que a universidade parece não desejar que eu leia. Agora, quanto a escrever, um processo muito mais desgastante e lento... digamos que tempo e dinheiro são coisas que não sobram na escrita. A obsessão que eu já não tenho e estou tentando adquirir, como se não bastasse, ainda está sendo impedida pelo curso de letras.
Não é atoa que tanto escritor fugiu dele...
Ultimamente, graças à minha própria vontade de escrever, e tenho pensado nisso. Como acreditava Buzz Aldrin, temos um determinado número de batimentos cardíacos a serem aproveitados, e longe de achar que ler seja desperdiçar vários, penso que não temos tempo pra sair por aí lendo uma grande quantidade de coisas inúteis - a não ser, é claro, que elas sejam enormemente divertidas, e ainda assim, escritas com ao menos algum talento. Para mim, que não quero parar de nadar antes de escrever algo que preste, acho que é ainda mais importante: é através da leitura de obras de qualidade e da prática que o escritor vai encontrar e desenvolver seu estilo, que vai ser a soma de suas características pessoais, decisões cuidadosas sobre certas características (que podem variar em cada texto) e influências que outros autors tiveram sobre ele. Eu estou apenas começando a desenvolver um estilo pessoal, mas ainda não consegui terminar nenhum texto com ele. Digamos que escrever um conto ao menos razoável é bem mais complicado que escrever um texto simples como os do blog. quanto aos contos que há no blog, eles ainda não estão no nível "razoável", embora eu ainda pense em aperfeiçoar alguns até lá no futuro.
O problema com esse aperfeiçoamento foi o que me levou a essa ideia das duas obsessões. Um escritor para ter qualidade, precisa ter, ao menos, duas obsessões. A primeira, diz respeito ao tamanho do Em Busca do Tempo Perdido. A segunda, à frase de Oscar Wilde: “Hoje cedo tirei uma vírgula. À tarde, coloquei-a de volta.”.
A segunda obsessão pode ser chamada de perfeccionismo, não se referindo de modo algum à vida do autor como um todo, mas sim, a sua escrita apenas. Ao contrário, muitas vezes, o autor se desleixa de diversos aspectos de sua vida para aperfeiçoar sua arte. Fernando Pessoa talvez seja o exemplo maior.
Agora a outra obsessão é o meu maior problema. Normalmente, quando escrevo um texto, fico insatisfeito. Nenhum dos textos aqui, inclusive, me deixa mais que razoavelmente satisfeito. Mas eu queria escrever alguma coisa e torná-la pública, e os contos com os quais quero realmente trabalhar não são coisas que pretendo publicar aqui. Vou aproveitar só algumas coisas do blog (e talvez o plural nem se aplique). Minha segunda obsessão ainda está num nível saudável, mas aceitável - exceto no que diz respeito ao que posto aqui. Agora a primeira está num ponto muito ruim.
Para se escrever um livro como o Tempo Perdido, Proust dedicou anos de sua vida, trabalhando bastante. Em geral, autores que escrevem obras longas se dedicam por um bom tempo, ou com uma frequência muito grande num tempo mais curto. Parece existir uma obsessão em finalizar esse texto já iniciado, aperfeiçoa-lo. Eu tendo a ir deixando de lado meus textos. A trabalhar no texto por um longo tempo, e aos poucos ir deixando ele de lado e nunca concluí-lo. A criar toda a base conteudística de um conto - para jamais realmente escrevê-lo. Ou a começar a escrever outras coisas e deixar aquela de lado.
Tenho tentado corrigir esse problema, mas ultimamente, a falta de tempo tem me consumido. Muitas batidas nervosas tem sido perdidas com livros da faculdade de letras, que parece estar tentando quebrar a vontade de ler dos meus dentes - e em alguns dias consegue. O trabalho também dá algum trabalho, mas menos. Ultimamente as leituras da universidade estão tentando transformar o título do Infinite Jest numa expressão literal da minha batalha para lê-lo. O Livro de Areia e o Hamlet são outras coisas que a universidade parece não desejar que eu leia. Agora, quanto a escrever, um processo muito mais desgastante e lento... digamos que tempo e dinheiro são coisas que não sobram na escrita. A obsessão que eu já não tenho e estou tentando adquirir, como se não bastasse, ainda está sendo impedida pelo curso de letras.
Não é atoa que tanto escritor fugiu dele...
terça-feira, 8 de maio de 2012
Hoje eu resolvi não falar do Calvino
Italo Calvino, talvez por ser contemporâneo demais, como um amigo me sugeriu, é um autor menos citado do que deveria. Claro, talvez estejamos apenas dando menos atenção à prosa italiana que deveríamos. É difícil dizer. Ao longo do texto, a resposta que darei a isso é menos uma resposta que considero oficialmente válida que um pretexto para falar de um assunto.
Apesar de sua contemporaneidade, Calvino não deixou de ser visto, em geral, como o grande autor que é - tanto que foi convidado para fazer a Charles Eliot Norton Poetry Lectures, na universidade de Harvard em 1985 - honraria rara. O que mais se distingue no trabalho de Calvino é, talvez, uma espécie de subversão das "regras" da escrita. Um livro contém inúmeras descrições de diversas cidades imaginárias e metafóricas, outro conta a história de pessoas que se comunicam completamente por meio de cartas de tarot, e outro, ainda, conta a história de seu próprio leitor. Pra onde vão as análises de narrativa e personagem mais restritivas quando chegamos a isso? Provavelmente para lugar nenhum. Calvino, além disso, acreditava que a literatura deveria proporcionar prazer ao leitor, ainda que leigo - que o verdadeiro prazer da leitura não deveria ser hermeticamente fechado, mantido fora do alcance do leitor não iniciado nos "mistérios" da alta literatura. O que eu proponho é que talvez seja justamente esse o problema que fez com que Calvino fosse menos citado que deveria.
Nesse ponto, que fiquem duas coisas claras: primeira, que não digo que Calvino é pouco citado, mas sim, que o é bem menos que mereceria. Segunda, quando eu digo que a acessibilidade de Calvino pode ser o "problema", não me refiro ao fato de que sua aparente simplicidade pode por vezes desencorajar uma leitura mais profunda; não falo aqui que essa facilidade seja um problema de Calvino, e sim do ego dos leitores.
Ainda me explico mais, mostrando o quanto notas podem ser úteis pra deixar um texto mais limpo: não estou tentando dizer que Calvino é simples, mas sim, que há em muitos de seus textos uma camada simples. Essa camada permite que alguém que não conheça muita literatura (como eu) leia seus livros e se divirta; mas há outras, cujo acesso se complica, uma vez que a senha passa a ser composta de mais e mais palavras.
Às vezes tenho a impressão de que autores não podem se dar ao luxo de parecerem simples se não forem, ao mesmo tempo ou reconhecidamente, complexos; longos e complicados romances facilmente tomam a atenção de leitores, enquanto contos e textos curtos e que parecem ser simples não chamam tanta atenção ainda que sejam agradáveis e sua complexidade visível aos bons leitores. É como se Calvino retirasse um troféu de vidro da prateleira mais alta e desse às crianças. O problema é que muitas vezes as crianças não são crianças. E o troféu não é de vidro.
Apesar de sua contemporaneidade, Calvino não deixou de ser visto, em geral, como o grande autor que é - tanto que foi convidado para fazer a Charles Eliot Norton Poetry Lectures, na universidade de Harvard em 1985 - honraria rara. O que mais se distingue no trabalho de Calvino é, talvez, uma espécie de subversão das "regras" da escrita. Um livro contém inúmeras descrições de diversas cidades imaginárias e metafóricas, outro conta a história de pessoas que se comunicam completamente por meio de cartas de tarot, e outro, ainda, conta a história de seu próprio leitor. Pra onde vão as análises de narrativa e personagem mais restritivas quando chegamos a isso? Provavelmente para lugar nenhum. Calvino, além disso, acreditava que a literatura deveria proporcionar prazer ao leitor, ainda que leigo - que o verdadeiro prazer da leitura não deveria ser hermeticamente fechado, mantido fora do alcance do leitor não iniciado nos "mistérios" da alta literatura. O que eu proponho é que talvez seja justamente esse o problema que fez com que Calvino fosse menos citado que deveria.
Nesse ponto, que fiquem duas coisas claras: primeira, que não digo que Calvino é pouco citado, mas sim, que o é bem menos que mereceria. Segunda, quando eu digo que a acessibilidade de Calvino pode ser o "problema", não me refiro ao fato de que sua aparente simplicidade pode por vezes desencorajar uma leitura mais profunda; não falo aqui que essa facilidade seja um problema de Calvino, e sim do ego dos leitores.
Ainda me explico mais, mostrando o quanto notas podem ser úteis pra deixar um texto mais limpo: não estou tentando dizer que Calvino é simples, mas sim, que há em muitos de seus textos uma camada simples. Essa camada permite que alguém que não conheça muita literatura (como eu) leia seus livros e se divirta; mas há outras, cujo acesso se complica, uma vez que a senha passa a ser composta de mais e mais palavras.
Às vezes tenho a impressão de que autores não podem se dar ao luxo de parecerem simples se não forem, ao mesmo tempo ou reconhecidamente, complexos; longos e complicados romances facilmente tomam a atenção de leitores, enquanto contos e textos curtos e que parecem ser simples não chamam tanta atenção ainda que sejam agradáveis e sua complexidade visível aos bons leitores. É como se Calvino retirasse um troféu de vidro da prateleira mais alta e desse às crianças. O problema é que muitas vezes as crianças não são crianças. E o troféu não é de vidro.
Wikis e a literatura contemporânea
Faz poucos dias eu estava procurando na
internet algumas coisa sobre o Infinite Jest, e encontrei um site
chamado "infinite summer", e li um trecho que, apesar do
título "How to read Infinite Jest"*, é muito
interessante. Mas isso não é o mais interessante.
A partir desse site fui direcionado a uma "Wikipedia" dedicada apenas ao Infinite Jest, com uma quantidade grande de conteúdo°. Lá também havia links para outros "wikis", especialmente de livros do Pynchon¹. A partir daí comecei a pensar sobre a relação da literatura - especialmente a contemporânea - com a internet colaborativa.
Essas wikipedias, como a original, que tenta abranger todo tipo de conteúdo, são páginas que por serem dedicadas a um tema mais específico, se aprofundam em detalhes e são fáceis de serem procuradas pelos interessados. A wiki do Infinite Jest, por exemplo, traz imagens dos objetos "incomuns" contidos no livro, fotos das obras de arte ou imagens derivadas da matemática mencionadas, além do significado dos termos mais complexos. Wikis, como todos devem saber, são páginas colaborativas: alguém que saiba de algo que os outros não sabem pode acrescentar seu conhecimento ao site, a pessoa em si não vai ganhar nada com isso ou vai ter qualquer direito sobre sua colaboração; vai, sim, apenas aumentar a base de dados para todos os interessados em informações a respeito do livro - ou de seja lá qual for o tema da wiki em questão. Claro, esse também é o defeito desse tipo de site. Já que são pessoas comuns que colocam seu conhecimento ali, há uma chance maior de que alguma informação esteja errada (ou seja: se procura um vocábulo, vá a um dicionário). É possível afirmar em defesa das wikis que isso acontece raramente, contudo.
O que me fez pensar a respeito disso, porém, foi a relação que isso guarda com o romance contemporâneo, e as causas que levam wikis inteiros a serem feitos sobre apenas um romance, enquanto já existem tantos romances e obras literárias por aí. Porquê não se faz de cara um wiki sobre literatura, que contenha todo tipo de obra?² E mesmo que se decida não fazer isso, para poder colocar dados mais aprofundados sobre cada obra, porquê não fazê-lo com obras anteriores? Claro, perguntas que não se pode responder com afirmações, mas com hipóteses.
A primeira hipótese que pensei é contestável: alguns romances contemporâneos³ são extremamente complexos. Vou exemplificar com alguns trechos do Wiki do Infinite Jest:
Pág. 221
sienna-glazed
glazed with an earth-based pigment
polyresin
a resin compound used to make figurines, among other things
staccato
in music, notes that are sounded in a detached and distinct manner
cataract
In the non-ophthalmic sense, this word means "waterfall."
Pág. 222
NOTRE RAI PAYS
Notre pays is French for "our country." I don't know what "RAI" is supposed to mean; apparently, in French, it's a type of Algerian music.
.473-liter
a pint
Big Red Soda Water
a real brand similar to cream soda, only red. This was originally only sold in Central/South Texas and Kentucky and is still popular in that region, though available elsewhere.
Chore Boy
a brand of scrubbing pads. The copper version of these pads can be used as a filter for smoking crack.
two-k. square
0.77 square miles
selvage
the finished edge of a piece of fabric, so done to prevent fraying
delimits
establishes the boundaries of
Esses trechos, como se pode notar, são só de vocabulário. Há alguns que são referências a quadros4, livros5 ou filmes6. Ainda assim, este trecho, "mais simples", usa uma gíria para uma espécie de canudo para se fumar crack, uma marca pouco conhecida de refrigerante, uma frase em francês - escrita errado7. Pelo que descobri o correto deveria ser "Notre vrai pays" e um termo de música, "staccato". E isso são apenas duas páginas quaisquer, eu não procurei páginas que tivessem muitas coisas, e sim coloquei as duas primeiras que apareceram. Talvez seja difícil cobrir todo o conteúdo de um livro como esse, daí ele ter seu próprio wiki - isso se deveria à quantidade de conteúdo. Essa explicação, contudo, não se sustenta sozinha, já que um autor mais antigo como Borges possui textos que também tem uma quantidade muito grande de conteúdo. Um livro como "El Aleph" ou "Ficciones" poderia facilmente ter uma wiki própria. É necessária uma outra hipótese.
O livro de David Foster Wallace foi lançado em 1996 - bem no início da "era da internet" - o que de imediato contribui para seu sucesso. O autor deu entrevistas em programas de televisão que ainda estão no ar, e ainda são apresentados por pessoas mais velhas que ele mesmo. O que quero dizer é: existem muitas obras "antigas"; o número de pessoas profundamente interessadas simultaneamente numa obra antiga que além disso ainda teriam a disposição de trabalhar numa wiki é menor que o número de interessados numa obra que acabou de sair do forno, ainda que seja só por ela ser um best-seller ou coisa do tipo. Essa explicação, somada à anterior, pode ser a grande causa do fato de que Wallace e Pynchon tem tantos wikis, enquanto autores mais antigos de livros "mise en abyme" não.
Claro, isso são só imaginações minhas. É sempre difícil dizer a causa de acontecimentos aparentemente tão aleatórios. Mas que são coisas curiosas, isso são.
* http://infinitesummer.org/archives/215;
° http://infinitejest.wallacewiki.com/david-foster-wallace/index.php?title=Main_Page
¹ Por exemplo: http://gravitys-rainbow.pynchonwiki.com/wiki/index.php?title=Main_Page
² Talvez até exista algum, mas os que consegui encontrar na internet eram realmente terríveis, nem se comparando em qualidade ao do Infinite Jest ou do Gravity's Rainbow.
³ O tipo de romance que talvez ganhe um "ismo" próprio, quero dizer.
4 Exemplos citados no livro são os Papas de Bacon e o tríptico "The Garden of Earthly Delights" de Bosch.
5 O próprio título, "Infinite Jest" é uma citação de Shakespeare (Hamlet).
6 No livro um dos personagens diz "me droogies", o que parece ser uma referência ao "Clockwork Orange".
7 É curioso o número de erros que há no Infinite Jest. Dizem que praticamente nenhuma das frases em francês ou alemão que há no livro estão escritas corretamente. Há vezes em que Wallace menciona uma estátua que, na verdade, estaria num lugar diferente do que ele menciona. Ao mesmo tempo que não é exagero supor alguns erros e decisões questionáveis numa obra tão cheia de informação, é estranho que DFW não verificasse a escrita do francês, e improvável que cometesse erros tão simplórios como colocar "rai" ao invés de "vrai" - o que pode nos levar a supor que alguns erros devem ser intencionais - embora talvez seja esperar demais dizer que todos o seriam.
A partir desse site fui direcionado a uma "Wikipedia" dedicada apenas ao Infinite Jest, com uma quantidade grande de conteúdo°. Lá também havia links para outros "wikis", especialmente de livros do Pynchon¹. A partir daí comecei a pensar sobre a relação da literatura - especialmente a contemporânea - com a internet colaborativa.
Essas wikipedias, como a original, que tenta abranger todo tipo de conteúdo, são páginas que por serem dedicadas a um tema mais específico, se aprofundam em detalhes e são fáceis de serem procuradas pelos interessados. A wiki do Infinite Jest, por exemplo, traz imagens dos objetos "incomuns" contidos no livro, fotos das obras de arte ou imagens derivadas da matemática mencionadas, além do significado dos termos mais complexos. Wikis, como todos devem saber, são páginas colaborativas: alguém que saiba de algo que os outros não sabem pode acrescentar seu conhecimento ao site, a pessoa em si não vai ganhar nada com isso ou vai ter qualquer direito sobre sua colaboração; vai, sim, apenas aumentar a base de dados para todos os interessados em informações a respeito do livro - ou de seja lá qual for o tema da wiki em questão. Claro, esse também é o defeito desse tipo de site. Já que são pessoas comuns que colocam seu conhecimento ali, há uma chance maior de que alguma informação esteja errada (ou seja: se procura um vocábulo, vá a um dicionário). É possível afirmar em defesa das wikis que isso acontece raramente, contudo.
O que me fez pensar a respeito disso, porém, foi a relação que isso guarda com o romance contemporâneo, e as causas que levam wikis inteiros a serem feitos sobre apenas um romance, enquanto já existem tantos romances e obras literárias por aí. Porquê não se faz de cara um wiki sobre literatura, que contenha todo tipo de obra?² E mesmo que se decida não fazer isso, para poder colocar dados mais aprofundados sobre cada obra, porquê não fazê-lo com obras anteriores? Claro, perguntas que não se pode responder com afirmações, mas com hipóteses.
A primeira hipótese que pensei é contestável: alguns romances contemporâneos³ são extremamente complexos. Vou exemplificar com alguns trechos do Wiki do Infinite Jest:
Pág. 221
sienna-glazed
glazed with an earth-based pigment
polyresin
a resin compound used to make figurines, among other things
staccato
in music, notes that are sounded in a detached and distinct manner
cataract
In the non-ophthalmic sense, this word means "waterfall."
Pág. 222
NOTRE RAI PAYS
Notre pays is French for "our country." I don't know what "RAI" is supposed to mean; apparently, in French, it's a type of Algerian music.
.473-liter
a pint
Big Red Soda Water
a real brand similar to cream soda, only red. This was originally only sold in Central/South Texas and Kentucky and is still popular in that region, though available elsewhere.
Chore Boy
a brand of scrubbing pads. The copper version of these pads can be used as a filter for smoking crack.
two-k. square
0.77 square miles
selvage
the finished edge of a piece of fabric, so done to prevent fraying
delimits
establishes the boundaries of
Esses trechos, como se pode notar, são só de vocabulário. Há alguns que são referências a quadros4, livros5 ou filmes6. Ainda assim, este trecho, "mais simples", usa uma gíria para uma espécie de canudo para se fumar crack, uma marca pouco conhecida de refrigerante, uma frase em francês - escrita errado7. Pelo que descobri o correto deveria ser "Notre vrai pays" e um termo de música, "staccato". E isso são apenas duas páginas quaisquer, eu não procurei páginas que tivessem muitas coisas, e sim coloquei as duas primeiras que apareceram. Talvez seja difícil cobrir todo o conteúdo de um livro como esse, daí ele ter seu próprio wiki - isso se deveria à quantidade de conteúdo. Essa explicação, contudo, não se sustenta sozinha, já que um autor mais antigo como Borges possui textos que também tem uma quantidade muito grande de conteúdo. Um livro como "El Aleph" ou "Ficciones" poderia facilmente ter uma wiki própria. É necessária uma outra hipótese.
O livro de David Foster Wallace foi lançado em 1996 - bem no início da "era da internet" - o que de imediato contribui para seu sucesso. O autor deu entrevistas em programas de televisão que ainda estão no ar, e ainda são apresentados por pessoas mais velhas que ele mesmo. O que quero dizer é: existem muitas obras "antigas"; o número de pessoas profundamente interessadas simultaneamente numa obra antiga que além disso ainda teriam a disposição de trabalhar numa wiki é menor que o número de interessados numa obra que acabou de sair do forno, ainda que seja só por ela ser um best-seller ou coisa do tipo. Essa explicação, somada à anterior, pode ser a grande causa do fato de que Wallace e Pynchon tem tantos wikis, enquanto autores mais antigos de livros "mise en abyme" não.
Claro, isso são só imaginações minhas. É sempre difícil dizer a causa de acontecimentos aparentemente tão aleatórios. Mas que são coisas curiosas, isso são.
* http://infinitesummer.org/archives/215;
° http://infinitejest.wallacewiki.com/david-foster-wallace/index.php?title=Main_Page
¹ Por exemplo: http://gravitys-rainbow.pynchonwiki.com/wiki/index.php?title=Main_Page
² Talvez até exista algum, mas os que consegui encontrar na internet eram realmente terríveis, nem se comparando em qualidade ao do Infinite Jest ou do Gravity's Rainbow.
³ O tipo de romance que talvez ganhe um "ismo" próprio, quero dizer.
4 Exemplos citados no livro são os Papas de Bacon e o tríptico "The Garden of Earthly Delights" de Bosch.
5 O próprio título, "Infinite Jest" é uma citação de Shakespeare (Hamlet).
6 No livro um dos personagens diz "me droogies", o que parece ser uma referência ao "Clockwork Orange".
7 É curioso o número de erros que há no Infinite Jest. Dizem que praticamente nenhuma das frases em francês ou alemão que há no livro estão escritas corretamente. Há vezes em que Wallace menciona uma estátua que, na verdade, estaria num lugar diferente do que ele menciona. Ao mesmo tempo que não é exagero supor alguns erros e decisões questionáveis numa obra tão cheia de informação, é estranho que DFW não verificasse a escrita do francês, e improvável que cometesse erros tão simplórios como colocar "rai" ao invés de "vrai" - o que pode nos levar a supor que alguns erros devem ser intencionais - embora talvez seja esperar demais dizer que todos o seriam.
sexta-feira, 4 de maio de 2012
This is water; this is David Foster Wallace
Hoje, pela primeira vez, estou colocando no blog um texto que não é meu.
Essa é a tradução de um discurso de formatura feito por David Foster Wallace em 2005, publicada na revista Piauí - que por mais que tenha lá seus defeitos, em geral me agrada.
Por alguma razão, que certamente me desagrada, não está no site da Piauí o nome do tradutor, então não o coloco aqui. Ao final do texto está o link para a página da Piauí com o texto, bem como um link para um texto mais completo em inglês, um link do youtube para que quem quiser possa ouvir o discurso, um link para o download do audio completo do discurso, e também um link para o livro que foi publicado com o discurso, à venda pelo site "http://betterworldbooks.com", que não cobra frete para enviar para qualquer lugar do mundo, além de ter diversos projetos sociais muito bons.
Recomendo a leitura do texto mais completo e original, pois nesse se perde muito do quanto DFW era divertido.
Abraços aos possíveis leitores!
Dois peixinhos estão nadando juntos e cruzam com um peixe mais velho, nadando em sentido contrário. Ele os cumprimenta e diz:
- Bom dia, meninos. Como está a água?
Os dois peixinhos nadam mais um pouco, até que um deles olha para o outro e pergunta:
- Água? Que diabo é isso?
Não se preocupem, não pretendo me apresentar a vocês como o peixe mais velho e sábio que explica o que é água ao peixe mais novo. Não sou um peixe velho e sábio. O ponto central da história dos peixes é que a realidade mais óbvia, ubíqua e vital costuma ser a mais difícil de ser reconhecida. Enunciada dessa -forma, a frase soa como uma platitude - mas
é fato que, nas trincheiras do dia-a-dia da existência adulta, lugares comuns banais podem adquirir uma importância de vida ou morte.
Boa parte das certezas que carrego comigo acabam se revelando totalmente equivocadas e ilusórias. Vou dar como exemplo uma de minhas convicções automáticas: tudo à minha volta respalda a crença profunda de que eu sou o centro absoluto do universo, de que sou a pessoa mais real, mais vital e essencial a viver hoje. Raramente mencionamos esse egocentrismo natural e básico, pois parece socialmente repulsivo, mas no fundo ele é familiar a todos nós. Ele faz parte de nossa configuração padrão, vem impresso em nossos circuitos ao nascermos.
Querem ver? Todas as experiências pelas quais vocês passaram tiveram, sempre, um ponto central absoluto: vocês mesmos. O mundo que se apresenta para ser experimentado está diante de vocês, ou atrás, à esquerda ou à direita, na sua tevê, no seu monitor, ou onde for. Os pensamentos e sentimentos dos outros precisam achar um caminho para serem captados, enquanto o que vocês sentem e pensam é imediato, urgente, real. Não pensem que estou me preparando para fazer um sermão sobre compaixão, desprendimento ou outras "virtudes". Essa não é uma questão de virtude - trata-se de optar por tentar alterar minha configuração padrão original, impressa nos meus circuitos. Significa optar por me libertar desse egocentrismo profundo e literal que me faz ver e interpretar absolutamente tudo pelas lentes do meu ser.
Num ambiente de excelência acadêmica, cabe a pergunta: quanto do esforço em adequar a nossa configuração padrão exige de sabedoria ou de intelecto? A pergunta é capciosa. O risco maior de uma formação acadêmica - pelo menos no meu caso - é que ela reforça a tendência a intelectualizar demais as questões, a se perder em argumentos abstratos, em vez de simplesmente prestar atenção ao que está ocorrendo bem na minha frente.
Estou certo de que vocês já perceberam o quanto é difícil permanecer alerta e atento, em vez de hipnotizado pelo constante monólogo que travamos em nossas cabeças. Só vinte anos depois da minha formatura vim a entender que o surrado clichê de "ensinar os alunos como pensar" é, na verdade, uma simplificação de uma idéia bem mais profunda e séria. "Aprender a pensar" significa aprender como exercer algum controle sobre como e o que cada um pensa. Significa ter plena consciência do que escolher como alvo de atenção e pensamento. Se vocês não conseguirem fazer esse tipo de escolha na vida adulta, estarão totalmente à deriva.
Lembrem o velho clichê: "A mente é um excelente servo, mas um senhorio terrível." Como tantos clichês, também esse soa inconvincente e sem graça. Mas ele expressa uma grande e terrível verdade. Não é coincidência que adultos que se suicidam com armas de fogo quase sempre o façam com um tiro na cabeça. Só que, no fundo, a maioria desses suicidas já estava morta muito antes de apertar o gatilho. Acredito que a essência de uma educação na área de humanas, eliminadas todas as bobagens e patacoadas que vêm junto, deveria contemplar o seguinte ensinamento: como percorrer uma confortável, próspera e respeitável vida adulta sem já estar morto, inconsciente, escravizado pela nossa configuração padrão - a de sermos singularmente, completamente, imperialmente sós.
Isso também parece outra hipérbole, mais uma abstração oca. Sejamos concretos então. O fato cru é que vocês, graduandos, ainda não têm a mais vaga idéia do significado real do que seja viver um dia após o outro. Existem grandes nacos da vida adulta sobre os quais ninguém fala em discursos de formatura. Um desses nacos envolve tédio, rotina e frustração mesquinha.
Vou dar um exemplo prosaico imaginando um dia qualquer do futuro. Você acordou de manhã, foi para seu prestigiado emprego, suou a camisa por nove ou dez horas e, ao final do dia, está cansado, estressado, e tudo que deseja é chegar em casa, comer um bom prato de comida, talvez relaxar por umas horas, e depois ir para cama, porque terá de acordar cedo e fazer tudo de novo. Mas aí lembra que não tem comida na geladeira. Você não teve tempo de fazer compras naquela semana, e agora precisa entrar no carro e ir ao supermercado. Nesse final de dia, o trânsito está uma lástima.
Quando você finalmente chega lá, o supermercado está lotado, horrivelmente iluminado com lâmpadas fluorescentes e impregnado de uma música ambiente de matar. É o último lugar do mundo onde você gostaria de estar, mas não dá para entrar e sair rapidinho: é preciso percorrer todos aqueles corredores superiluminados para encontrar o que procura, e manobrar seu carrinho de compras de rodinhas emperradas entre todas aquelas outras pessoas cansadas e apressadas com seus próprios carrinhos de compras. E, claro, há também aqueles idosos que não saem da frente, e as pessoas desnorteadas, e os adolescentes hiperativos que bloqueiam o corredor, e você tem que ranger os dentes, tentar ser educado, e pedir licença para que o deixem passar. Por fim, com todos os suprimentos no carrinho, percebe que, como não há caixas suficientes funcionando, a fila é imensa, o que é absurdo e irritante, mas você não pode descarregar toda a fúria na pobre da caixa que está à beira de um ataque de nervos.
De qualquer modo, você acaba chegando à caixa, paga por sua comida e espera até que o cheque ou o cartão seja autenticado pela máquina, e depois ouve um "boa noite, volte sempre" numa voz que tem o som absoluto da morte. Na volta para casa, o trânsito está lento, pesado etc. e tal.
É num momento corriqueiro e desprezível como esse que emerge a questão fundamental da escolha. O engarrafamento, os corredores lotados e as longas filas no supermercado me dão tempo de pensar. Se eu não tomar uma decisão consciente sobre como pensar a situação, ficarei irritado cada vez que for comprar comida, porque minha configuração padrão me leva a pensar que situações assim dizem respeito a mim, a minha fome, minha fadiga, meu desejo de chegar logo em casa. Parecerá sempre que as outras pessoas não passam de estorvos. E quem são elas, aliás? Quão repulsiva é a maioria, quão bovinas, e inexpressivas e desumanas parecem ser as da fila da caixa, quão enervantes e rudes as que falam alto nos celulares.
Também posso passar o tempo no congestionamento zangado e indignado com todas essas vans, e utilitários e caminhões enormes e estúpidos, bloqueando as pistas, queimando seus imensos tanques de gasolina, egoístas e perdulários. Posso me aborrecer com os adesivos patrióticos ou religiosos, que sempre parecem estar nos automóveis mais potentes, dirigidos pelos motoristas mais feios, desatenciosos e agressivos, que costumam falar no celular enquanto fecham os outros, só para avançar uns 20 metros idiotas no engarrafamento. Ou posso me deter sobre como os filhos dos nossos filhos nos desprezarão por desperdiçarmos todo o combustível do futuro, e provavelmente estragarmos o clima, e quão mal-acostumados e estúpidos e repugnantes todos nós somos, e como tudo isso é simplesmente pavoroso etc. e tal.
Se opto conscientemente por seguir essa linha de pensamento, ótimo, muitos de nós somos assim - só que pensar dessa maneira tende a ser tão automático que sequer precisa ser uma opção. Ela deriva da minha configuração padrão.
Mas existem outras formas de pensar. Posso, por exemplo, me forçar a aceitar a possibilidade de que os outros na fila do supermercado estão tão entediados e frustrados quanto eu, e, no cômputo geral, algumas dessas pessoas provavelmente têm vidas bem mais difíceis, tediosas ou dolorosas do que eu.
Fazer isso é difícil, requer força de vontade e empenho mental. Se vocês forem como eu, alguns dias não conseguirão fazê-lo, ou simplesmente não estarão a fim. Mas, na maioria dos dias, se estiverem atentos o bastante para escolher, poderão preferir olhar melhor para essa mulher gorducha, inexpressiva e estressada que acabou de berrar com a filhinha na fila da caixa. Talvez ela não seja habitualmente assim. Talvez ela tenha passado as três últimas noites em claro, segurando a mão do marido que está morrendo. Ou talvez essa mulher seja a funcionária mal remunerada do Departamento de Trânsito que, ontem mesmo, por meio de um pequeno gesto de bondade burocrática, ajudou algum conhecido seu a resolver um problema insolúvel de documentação.
Claro que nada disso é provável, mas tampouco é impossível. Tudo depende do que vocês queiram levar em conta. Se estiverem automaticamente convictos de conhecerem toda a realidade, vocês, assim como eu, não levarão em conta possibilidades que não sejam inúteis e irritantes. Mas, se vocês aprenderam como pensar, saberão que têm outras opções. Está ao alcance de vocês vivenciarem uma situação "inferno do consumidor" não apenas como significativa, mas como iluminada pela mesma força que acendeu as estrelas.
Relevem o tom aparentemente místico. A única coisa verdadeira, com V maiúsculo, é que vocês precisam decidir conscientemente o que, na vida, tem significado e o que não tem.
Na trincheira do dia-a-dia, não há lugar para o ateísmo. Não existe algo como "não venerar". Todo mundo venera. A única opção que temos é decidir o que venerar. E o motivo para escolhermos algum tipo de Deus ou ente espiritual para venerar - seja Jesus Cristo, Alá ou Jeová, ou algum conjunto inviolável de princípios éticos - é que todo outro objeto de veneração te engolirá vivo. Quem venerar o dinheiro e extrair dos bens materiais o sentido de sua vida nunca achará que tem o suficiente. Aquele que venerar seu próprio corpo e beleza, e o fato de ser sexy, sempre se sentirá feio - e quando o tempo e a idade começarem a se manifestar, morrerá um milhão de mortes antes de ser efetivamente enterrado.
No fundo, sabemos de tudo isso, que está no coração de mitos, provérbios, clichês, epigramas e parábolas. Ao venerar o poder, você se sentirá fraco e amedrontado, e precisará de ainda mais poder sobre os outros para afastar o medo. Venerando o intelecto, sendo visto como inteligente, acabará se sentindo burro, um farsante na iminência de ser desmascarado. E assim por diante.
O insidioso dessas formas de veneração não está em serem pecaminosas - e sim em serem inconscientes. São o tipo de veneração em direção à qual você vai se acomodando quase que por gravidade, dia após dia. Você se torna mais seletivo em relação ao que quer ver, ao que valorizar, sem ter plena consciência de que está fazendo uma escolha.
O mundo jamais o desencorajará de operar na configuração padrão, porque o mundo dos homens, do dinheiro e do poder segue sua marcha alimentado pelo medo, pelo desprezo e pela veneração que cada um faz de si mesmo. A nossa cultura consegue canalizar essas forças de modo a produzir riqueza, conforto e liberdade pessoal. Ela nos dá a liberdade de sermos senhores de minúsculos reinados individuais, do tamanho de nossas caveiras, onde reinamos sozinhos.
Esse tipo de liberdade tem méritos. Mas existem outros tipos de liberdade. Sobre a liberdade mais preciosa, vocês pouco ouvirão no grande mundo adulto movido a sucesso e exibicionismo. A liberdade verdadeira envolve atenção, consciência, disciplina, esforço e capacidade de efetivamente se importar com os outros - no cotidiano, de forma trivial, talvez medíocre, e certamente pouco excitante. Essa é a liberdade real. A alternativa é a torturante sensação de ter tido e perdido alguma coisa infinita.
Pensem de tudo isso o que quiserem. Mas não descartem o que ouviram como um sermão cheio de certezas. Nada disso envolve moralidade, religião ou dogma. Nem questões grandiosas sobre a vida depois da morte. A verdade com V maiúsculo diz respeito à vida antes da morte. Diz respeito a chegar aos 30 anos, ou talvez aos 50, sem querer dar um tiro na própria cabeça. Diz respeito à consciência - consciência de que o real e o essencial estão escondidos na obviedade ao nosso redor - daquilo que devemos lembrar, repetindo sempre: "Isto é água, isto é água."
É extremamente difícil lembrar disso, e permanecer consciente e vivo, um dia depois do outro.
* Link da revista Piauí: http://revistapiaui.estadao.com.br/edicao-25/despedida/a-liberdade-de-ver-os-outros
* Link do texto mais completo em inglês: http://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=this+is+water+david+foster+wallace&source=web&cd=1&ved=0CCsQFjAA&url=http%3A%2F%2Fmoreintelligentlife.com%2Fstory%2Fdavid-foster-wallace-in-his-own-words&ei=4VajT63nO42EtgeXwNnCDw&usg=AFQjCNG3musEocRMMV-GRGX8gC1FTGyvWw&cad=rja
*Link para se ouvir o discurso no youtube (apenas audio):
parte 1: http://www.youtube.com/watch?v=M5THXa_H_N8
parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=uSAzbSQqals
*Link para download do audio completo: http://www.mediafire.com/?file41t3kfml6q6
*Link para a compra do livro: http://www.betterworldbooks.com/this-is-water-some-thoughts-delivered-on-a-significant-occasion-about-living-a-compassionate-life-id-9780316068222.aspx
infelizmente, creio que seja necessário um cartão de crédito para comprar - caso você tenha um, é ótimo. outro problema: praticamente nada do DFW já foi traduzido, de modo que esse livro, por exemplo, só existe em inglês - ainda que nesse site se possa achar livros em diversos idiomas, o site é americano, e então é mais comum encontrar livros em inglês.
Essa é a tradução de um discurso de formatura feito por David Foster Wallace em 2005, publicada na revista Piauí - que por mais que tenha lá seus defeitos, em geral me agrada.
Por alguma razão, que certamente me desagrada, não está no site da Piauí o nome do tradutor, então não o coloco aqui. Ao final do texto está o link para a página da Piauí com o texto, bem como um link para um texto mais completo em inglês, um link do youtube para que quem quiser possa ouvir o discurso, um link para o download do audio completo do discurso, e também um link para o livro que foi publicado com o discurso, à venda pelo site "http://betterworldbooks.com", que não cobra frete para enviar para qualquer lugar do mundo, além de ter diversos projetos sociais muito bons.
Recomendo a leitura do texto mais completo e original, pois nesse se perde muito do quanto DFW era divertido.
Abraços aos possíveis leitores!
A liberdade de ver os outros
Um dos escritores mais admirados de sua geração, o
americano David Foster Wallace se suicidou no mês passado, aos 46 anos,
enforcando-se. Este texto foi tirado de seu discurso de paraninfo para
formandos do Kenyon College, há três anos
por David Foster Wallace
- Bom dia, meninos. Como está a água?
Os dois peixinhos nadam mais um pouco, até que um deles olha para o outro e pergunta:
- Água? Que diabo é isso?
Não se preocupem, não pretendo me apresentar a vocês como o peixe mais velho e sábio que explica o que é água ao peixe mais novo. Não sou um peixe velho e sábio. O ponto central da história dos peixes é que a realidade mais óbvia, ubíqua e vital costuma ser a mais difícil de ser reconhecida. Enunciada dessa -forma, a frase soa como uma platitude - mas
é fato que, nas trincheiras do dia-a-dia da existência adulta, lugares comuns banais podem adquirir uma importância de vida ou morte.
Boa parte das certezas que carrego comigo acabam se revelando totalmente equivocadas e ilusórias. Vou dar como exemplo uma de minhas convicções automáticas: tudo à minha volta respalda a crença profunda de que eu sou o centro absoluto do universo, de que sou a pessoa mais real, mais vital e essencial a viver hoje. Raramente mencionamos esse egocentrismo natural e básico, pois parece socialmente repulsivo, mas no fundo ele é familiar a todos nós. Ele faz parte de nossa configuração padrão, vem impresso em nossos circuitos ao nascermos.
Querem ver? Todas as experiências pelas quais vocês passaram tiveram, sempre, um ponto central absoluto: vocês mesmos. O mundo que se apresenta para ser experimentado está diante de vocês, ou atrás, à esquerda ou à direita, na sua tevê, no seu monitor, ou onde for. Os pensamentos e sentimentos dos outros precisam achar um caminho para serem captados, enquanto o que vocês sentem e pensam é imediato, urgente, real. Não pensem que estou me preparando para fazer um sermão sobre compaixão, desprendimento ou outras "virtudes". Essa não é uma questão de virtude - trata-se de optar por tentar alterar minha configuração padrão original, impressa nos meus circuitos. Significa optar por me libertar desse egocentrismo profundo e literal que me faz ver e interpretar absolutamente tudo pelas lentes do meu ser.
Num ambiente de excelência acadêmica, cabe a pergunta: quanto do esforço em adequar a nossa configuração padrão exige de sabedoria ou de intelecto? A pergunta é capciosa. O risco maior de uma formação acadêmica - pelo menos no meu caso - é que ela reforça a tendência a intelectualizar demais as questões, a se perder em argumentos abstratos, em vez de simplesmente prestar atenção ao que está ocorrendo bem na minha frente.
Estou certo de que vocês já perceberam o quanto é difícil permanecer alerta e atento, em vez de hipnotizado pelo constante monólogo que travamos em nossas cabeças. Só vinte anos depois da minha formatura vim a entender que o surrado clichê de "ensinar os alunos como pensar" é, na verdade, uma simplificação de uma idéia bem mais profunda e séria. "Aprender a pensar" significa aprender como exercer algum controle sobre como e o que cada um pensa. Significa ter plena consciência do que escolher como alvo de atenção e pensamento. Se vocês não conseguirem fazer esse tipo de escolha na vida adulta, estarão totalmente à deriva.
Lembrem o velho clichê: "A mente é um excelente servo, mas um senhorio terrível." Como tantos clichês, também esse soa inconvincente e sem graça. Mas ele expressa uma grande e terrível verdade. Não é coincidência que adultos que se suicidam com armas de fogo quase sempre o façam com um tiro na cabeça. Só que, no fundo, a maioria desses suicidas já estava morta muito antes de apertar o gatilho. Acredito que a essência de uma educação na área de humanas, eliminadas todas as bobagens e patacoadas que vêm junto, deveria contemplar o seguinte ensinamento: como percorrer uma confortável, próspera e respeitável vida adulta sem já estar morto, inconsciente, escravizado pela nossa configuração padrão - a de sermos singularmente, completamente, imperialmente sós.
Isso também parece outra hipérbole, mais uma abstração oca. Sejamos concretos então. O fato cru é que vocês, graduandos, ainda não têm a mais vaga idéia do significado real do que seja viver um dia após o outro. Existem grandes nacos da vida adulta sobre os quais ninguém fala em discursos de formatura. Um desses nacos envolve tédio, rotina e frustração mesquinha.
Vou dar um exemplo prosaico imaginando um dia qualquer do futuro. Você acordou de manhã, foi para seu prestigiado emprego, suou a camisa por nove ou dez horas e, ao final do dia, está cansado, estressado, e tudo que deseja é chegar em casa, comer um bom prato de comida, talvez relaxar por umas horas, e depois ir para cama, porque terá de acordar cedo e fazer tudo de novo. Mas aí lembra que não tem comida na geladeira. Você não teve tempo de fazer compras naquela semana, e agora precisa entrar no carro e ir ao supermercado. Nesse final de dia, o trânsito está uma lástima.
Quando você finalmente chega lá, o supermercado está lotado, horrivelmente iluminado com lâmpadas fluorescentes e impregnado de uma música ambiente de matar. É o último lugar do mundo onde você gostaria de estar, mas não dá para entrar e sair rapidinho: é preciso percorrer todos aqueles corredores superiluminados para encontrar o que procura, e manobrar seu carrinho de compras de rodinhas emperradas entre todas aquelas outras pessoas cansadas e apressadas com seus próprios carrinhos de compras. E, claro, há também aqueles idosos que não saem da frente, e as pessoas desnorteadas, e os adolescentes hiperativos que bloqueiam o corredor, e você tem que ranger os dentes, tentar ser educado, e pedir licença para que o deixem passar. Por fim, com todos os suprimentos no carrinho, percebe que, como não há caixas suficientes funcionando, a fila é imensa, o que é absurdo e irritante, mas você não pode descarregar toda a fúria na pobre da caixa que está à beira de um ataque de nervos.
De qualquer modo, você acaba chegando à caixa, paga por sua comida e espera até que o cheque ou o cartão seja autenticado pela máquina, e depois ouve um "boa noite, volte sempre" numa voz que tem o som absoluto da morte. Na volta para casa, o trânsito está lento, pesado etc. e tal.
É num momento corriqueiro e desprezível como esse que emerge a questão fundamental da escolha. O engarrafamento, os corredores lotados e as longas filas no supermercado me dão tempo de pensar. Se eu não tomar uma decisão consciente sobre como pensar a situação, ficarei irritado cada vez que for comprar comida, porque minha configuração padrão me leva a pensar que situações assim dizem respeito a mim, a minha fome, minha fadiga, meu desejo de chegar logo em casa. Parecerá sempre que as outras pessoas não passam de estorvos. E quem são elas, aliás? Quão repulsiva é a maioria, quão bovinas, e inexpressivas e desumanas parecem ser as da fila da caixa, quão enervantes e rudes as que falam alto nos celulares.
Também posso passar o tempo no congestionamento zangado e indignado com todas essas vans, e utilitários e caminhões enormes e estúpidos, bloqueando as pistas, queimando seus imensos tanques de gasolina, egoístas e perdulários. Posso me aborrecer com os adesivos patrióticos ou religiosos, que sempre parecem estar nos automóveis mais potentes, dirigidos pelos motoristas mais feios, desatenciosos e agressivos, que costumam falar no celular enquanto fecham os outros, só para avançar uns 20 metros idiotas no engarrafamento. Ou posso me deter sobre como os filhos dos nossos filhos nos desprezarão por desperdiçarmos todo o combustível do futuro, e provavelmente estragarmos o clima, e quão mal-acostumados e estúpidos e repugnantes todos nós somos, e como tudo isso é simplesmente pavoroso etc. e tal.
Se opto conscientemente por seguir essa linha de pensamento, ótimo, muitos de nós somos assim - só que pensar dessa maneira tende a ser tão automático que sequer precisa ser uma opção. Ela deriva da minha configuração padrão.
Mas existem outras formas de pensar. Posso, por exemplo, me forçar a aceitar a possibilidade de que os outros na fila do supermercado estão tão entediados e frustrados quanto eu, e, no cômputo geral, algumas dessas pessoas provavelmente têm vidas bem mais difíceis, tediosas ou dolorosas do que eu.
Fazer isso é difícil, requer força de vontade e empenho mental. Se vocês forem como eu, alguns dias não conseguirão fazê-lo, ou simplesmente não estarão a fim. Mas, na maioria dos dias, se estiverem atentos o bastante para escolher, poderão preferir olhar melhor para essa mulher gorducha, inexpressiva e estressada que acabou de berrar com a filhinha na fila da caixa. Talvez ela não seja habitualmente assim. Talvez ela tenha passado as três últimas noites em claro, segurando a mão do marido que está morrendo. Ou talvez essa mulher seja a funcionária mal remunerada do Departamento de Trânsito que, ontem mesmo, por meio de um pequeno gesto de bondade burocrática, ajudou algum conhecido seu a resolver um problema insolúvel de documentação.
Claro que nada disso é provável, mas tampouco é impossível. Tudo depende do que vocês queiram levar em conta. Se estiverem automaticamente convictos de conhecerem toda a realidade, vocês, assim como eu, não levarão em conta possibilidades que não sejam inúteis e irritantes. Mas, se vocês aprenderam como pensar, saberão que têm outras opções. Está ao alcance de vocês vivenciarem uma situação "inferno do consumidor" não apenas como significativa, mas como iluminada pela mesma força que acendeu as estrelas.
Relevem o tom aparentemente místico. A única coisa verdadeira, com V maiúsculo, é que vocês precisam decidir conscientemente o que, na vida, tem significado e o que não tem.
Na trincheira do dia-a-dia, não há lugar para o ateísmo. Não existe algo como "não venerar". Todo mundo venera. A única opção que temos é decidir o que venerar. E o motivo para escolhermos algum tipo de Deus ou ente espiritual para venerar - seja Jesus Cristo, Alá ou Jeová, ou algum conjunto inviolável de princípios éticos - é que todo outro objeto de veneração te engolirá vivo. Quem venerar o dinheiro e extrair dos bens materiais o sentido de sua vida nunca achará que tem o suficiente. Aquele que venerar seu próprio corpo e beleza, e o fato de ser sexy, sempre se sentirá feio - e quando o tempo e a idade começarem a se manifestar, morrerá um milhão de mortes antes de ser efetivamente enterrado.
No fundo, sabemos de tudo isso, que está no coração de mitos, provérbios, clichês, epigramas e parábolas. Ao venerar o poder, você se sentirá fraco e amedrontado, e precisará de ainda mais poder sobre os outros para afastar o medo. Venerando o intelecto, sendo visto como inteligente, acabará se sentindo burro, um farsante na iminência de ser desmascarado. E assim por diante.
O insidioso dessas formas de veneração não está em serem pecaminosas - e sim em serem inconscientes. São o tipo de veneração em direção à qual você vai se acomodando quase que por gravidade, dia após dia. Você se torna mais seletivo em relação ao que quer ver, ao que valorizar, sem ter plena consciência de que está fazendo uma escolha.
O mundo jamais o desencorajará de operar na configuração padrão, porque o mundo dos homens, do dinheiro e do poder segue sua marcha alimentado pelo medo, pelo desprezo e pela veneração que cada um faz de si mesmo. A nossa cultura consegue canalizar essas forças de modo a produzir riqueza, conforto e liberdade pessoal. Ela nos dá a liberdade de sermos senhores de minúsculos reinados individuais, do tamanho de nossas caveiras, onde reinamos sozinhos.
Esse tipo de liberdade tem méritos. Mas existem outros tipos de liberdade. Sobre a liberdade mais preciosa, vocês pouco ouvirão no grande mundo adulto movido a sucesso e exibicionismo. A liberdade verdadeira envolve atenção, consciência, disciplina, esforço e capacidade de efetivamente se importar com os outros - no cotidiano, de forma trivial, talvez medíocre, e certamente pouco excitante. Essa é a liberdade real. A alternativa é a torturante sensação de ter tido e perdido alguma coisa infinita.
Pensem de tudo isso o que quiserem. Mas não descartem o que ouviram como um sermão cheio de certezas. Nada disso envolve moralidade, religião ou dogma. Nem questões grandiosas sobre a vida depois da morte. A verdade com V maiúsculo diz respeito à vida antes da morte. Diz respeito a chegar aos 30 anos, ou talvez aos 50, sem querer dar um tiro na própria cabeça. Diz respeito à consciência - consciência de que o real e o essencial estão escondidos na obviedade ao nosso redor - daquilo que devemos lembrar, repetindo sempre: "Isto é água, isto é água."
É extremamente difícil lembrar disso, e permanecer consciente e vivo, um dia depois do outro.
* Link da revista Piauí: http://revistapiaui.estadao.com.br/edicao-25/despedida/a-liberdade-de-ver-os-outros
* Link do texto mais completo em inglês: http://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=this+is+water+david+foster+wallace&source=web&cd=1&ved=0CCsQFjAA&url=http%3A%2F%2Fmoreintelligentlife.com%2Fstory%2Fdavid-foster-wallace-in-his-own-words&ei=4VajT63nO42EtgeXwNnCDw&usg=AFQjCNG3musEocRMMV-GRGX8gC1FTGyvWw&cad=rja
*Link para se ouvir o discurso no youtube (apenas audio):
parte 1: http://www.youtube.com/watch?v=M5THXa_H_N8
parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=uSAzbSQqals
*Link para download do audio completo: http://www.mediafire.com/?file41t3kfml6q6
*Link para a compra do livro: http://www.betterworldbooks.com/this-is-water-some-thoughts-delivered-on-a-significant-occasion-about-living-a-compassionate-life-id-9780316068222.aspx
infelizmente, creio que seja necessário um cartão de crédito para comprar - caso você tenha um, é ótimo. outro problema: praticamente nada do DFW já foi traduzido, de modo que esse livro, por exemplo, só existe em inglês - ainda que nesse site se possa achar livros em diversos idiomas, o site é americano, e então é mais comum encontrar livros em inglês.
sexta-feira, 27 de abril de 2012
Peso
- Sim, é ele.
João foi um rapaz extremamente forte. Quando decidia fazer algo, era difícil segurar. Por isso os policiais precisaram atirar nele - a luta havia começado a ficar violenta; um policial já estava quebrado no chão, e o outro, ele estrangulava contra uma parede de argamassa, quando o terceiro atirou, e a bala causou um dano fatal ao pulmão de João que em pouco coloria o chão ao redor. Um policial pensou ver uma espécie de evaporação que de início atribuiu às drogas, mas depois, percebendo o quanto isso era estranho - talvez ridículo? - ele imaginou que o golpe na cabeça devia ter sido forte demais.
As drogas que João tomava ele podia conseguir na escola onde estudava, com alguns garotos que todos sabiam quem eram, mas tinha uma espécie de inibição; só quando teve contato com os garotos de outra escola é que começou a comprar. Sua namorada, na época, fumava maconha, e se aquilo, que era proibido, não viciava nem trazia nada de grave, talvez não fosse mal experimentar também algo mais forte, impressionar... o namoro havia começado, inclusive, numa noite em que ela estava fumando escondida num canto da escola e ele a pegou por acaso, e disse que não ia contar nada e não contou, e acabaram, por essa e outras coisas, se juntando - nenhum deles era especialmente bonito, inteligente, nem nada, mas se gostavam. Ela já tinha notado ele antes porque ele era muito forte, e era um dos poucos que já trabalhavam e, então, tinha mais dinheiro que a maioria, o que até sem querer mostrava. O trabalho para o tio realmente não era nada mau - trazia o dinheiro e a força de João, e foi através dele que ele descobriu as pessoas de quem comprar.
Maximiliano, seu tio, que foi reconhecer o corpo porque os pais do João não tinham condições, era dono de uma livraria, e foi o primeiro a perceber o problema de João com as drogas. Não era de falar muito, e costumava passar muito tempo lendo, mas gostava de de vez em quando sair com o sobrinho, perguntar sobre a escola, e conversar com ele sobre como andavam as coisas. Ele reparou na mudança de João, que negou tudo desde sempre. Havia falado também com os pais dele, que não acreditaram - e no momento do acreditar-pelo-choque ainda culparam a garota, que pro Maximiliano não tinha sido mais que má influencia passiva. Ele já tinha entendido João o suficiente para saber que se fosse fazer uma coisa daquelas, seria por iniciativa própria. Quase se arrependeu de ter dado a ele aquele emprego.
O João saía com a bicicleta todos os dias pra diversos cantos da cidade e entregava livros pra todo tipo de pessoa (inclusive, ele imaginava... seria possível? sim, provavelmente - o João deve ter começado a comprar dos garotos naquela escola do bairro oeste). Muitas vezes, porque o tio não queria que ele saísse pra muito longe, ajudava a fazer inventário, principalmente carregando livros que eram colocados um a um em seus braços pra ver se algum lhe despertava o interesse. Seu tio tinha até tentado dar alguns livros que achava que um garoto como aquele deveria gostar, mas não só João nem começava os livros, como para o Maximiliano era difícil imaginar do ponto de vista de João o que seria interessante. Deu a ele o Dorian Gray, primeiro, mas percebeu que tinha escolhido muito mal, e deu depois um volume com alguns livros de Álvares de Azevedo; no outro ano, viu que ainda assim era exagero e deu o On the road. A cada vez que ia à casa de João visitar a irmã, percebia que ninguém nunca tinha mexido nos livros - só pra tirar a poeira da estante.
Antes de ter a atenção voltada para o uso de drogas do garoto, o que despertava a curiosidade do Maximiliano é que a cada dia os braços do João, mesmo ele não fazendo academia nem nada, pareciam ficar mais fortes, e parecia ser sempre que ele levava livros mais pesados. O dia em que ele levou pra um comprador um Ulysses, um Infinite Jest, um Livro do Desassossego e um Em busca do tempo perdido, pareceu já voltar da entrega com os braços mais grossos (tinha acontecido aquilo quando ele entregou a encomenda semestral de best-sellers para várias casas da região? não se lembrava). Mas o estranho, - que só ele parecia notar - era que o resto do corpo de seu sobrinho não parecia evoluir proporcionalmente, e só os braços eram grandes e musculosos... João carregava livros pra lá e pra cá, seus pensamentos se resumindo a assovios aqui e ali; seu tio ficava imaginando formas de fazê-lo ler, mas não dava.
Se lembrava com saudade de como dera livros para João quando ele ainda era menino... livros finos, de capas bonitas - boas edições, mas de bons livros infantis - mas o garoto tinha uma aversão estranha. Parecia levar um choque quando abria um livro, mesmo fosse o livro mais bonito, com os melhores desenhos. Depois de um tempo, parou.
Num suspiro de resistência ele ainda pensou que era impossível não
reconhecer um garoto com braços tão maiores que a cabeça e o peito.
***
João foi um rapaz extremamente forte. Quando decidia fazer algo, era difícil segurar. Por isso os policiais precisaram atirar nele - a luta havia começado a ficar violenta; um policial já estava quebrado no chão, e o outro, ele estrangulava contra uma parede de argamassa, quando o terceiro atirou, e a bala causou um dano fatal ao pulmão de João que em pouco coloria o chão ao redor. Um policial pensou ver uma espécie de evaporação que de início atribuiu às drogas, mas depois, percebendo o quanto isso era estranho - talvez ridículo? - ele imaginou que o golpe na cabeça devia ter sido forte demais.
As drogas que João tomava ele podia conseguir na escola onde estudava, com alguns garotos que todos sabiam quem eram, mas tinha uma espécie de inibição; só quando teve contato com os garotos de outra escola é que começou a comprar. Sua namorada, na época, fumava maconha, e se aquilo, que era proibido, não viciava nem trazia nada de grave, talvez não fosse mal experimentar também algo mais forte, impressionar... o namoro havia começado, inclusive, numa noite em que ela estava fumando escondida num canto da escola e ele a pegou por acaso, e disse que não ia contar nada e não contou, e acabaram, por essa e outras coisas, se juntando - nenhum deles era especialmente bonito, inteligente, nem nada, mas se gostavam. Ela já tinha notado ele antes porque ele era muito forte, e era um dos poucos que já trabalhavam e, então, tinha mais dinheiro que a maioria, o que até sem querer mostrava. O trabalho para o tio realmente não era nada mau - trazia o dinheiro e a força de João, e foi através dele que ele descobriu as pessoas de quem comprar.
***
Maximiliano, seu tio, que foi reconhecer o corpo porque os pais do João não tinham condições, era dono de uma livraria, e foi o primeiro a perceber o problema de João com as drogas. Não era de falar muito, e costumava passar muito tempo lendo, mas gostava de de vez em quando sair com o sobrinho, perguntar sobre a escola, e conversar com ele sobre como andavam as coisas. Ele reparou na mudança de João, que negou tudo desde sempre. Havia falado também com os pais dele, que não acreditaram - e no momento do acreditar-pelo-choque ainda culparam a garota, que pro Maximiliano não tinha sido mais que má influencia passiva. Ele já tinha entendido João o suficiente para saber que se fosse fazer uma coisa daquelas, seria por iniciativa própria. Quase se arrependeu de ter dado a ele aquele emprego.
O João saía com a bicicleta todos os dias pra diversos cantos da cidade e entregava livros pra todo tipo de pessoa (inclusive, ele imaginava... seria possível? sim, provavelmente - o João deve ter começado a comprar dos garotos naquela escola do bairro oeste). Muitas vezes, porque o tio não queria que ele saísse pra muito longe, ajudava a fazer inventário, principalmente carregando livros que eram colocados um a um em seus braços pra ver se algum lhe despertava o interesse. Seu tio tinha até tentado dar alguns livros que achava que um garoto como aquele deveria gostar, mas não só João nem começava os livros, como para o Maximiliano era difícil imaginar do ponto de vista de João o que seria interessante. Deu a ele o Dorian Gray, primeiro, mas percebeu que tinha escolhido muito mal, e deu depois um volume com alguns livros de Álvares de Azevedo; no outro ano, viu que ainda assim era exagero e deu o On the road. A cada vez que ia à casa de João visitar a irmã, percebia que ninguém nunca tinha mexido nos livros - só pra tirar a poeira da estante.
Antes de ter a atenção voltada para o uso de drogas do garoto, o que despertava a curiosidade do Maximiliano é que a cada dia os braços do João, mesmo ele não fazendo academia nem nada, pareciam ficar mais fortes, e parecia ser sempre que ele levava livros mais pesados. O dia em que ele levou pra um comprador um Ulysses, um Infinite Jest, um Livro do Desassossego e um Em busca do tempo perdido, pareceu já voltar da entrega com os braços mais grossos (tinha acontecido aquilo quando ele entregou a encomenda semestral de best-sellers para várias casas da região? não se lembrava). Mas o estranho, - que só ele parecia notar - era que o resto do corpo de seu sobrinho não parecia evoluir proporcionalmente, e só os braços eram grandes e musculosos... João carregava livros pra lá e pra cá, seus pensamentos se resumindo a assovios aqui e ali; seu tio ficava imaginando formas de fazê-lo ler, mas não dava.
Se lembrava com saudade de como dera livros para João quando ele ainda era menino... livros finos, de capas bonitas - boas edições, mas de bons livros infantis - mas o garoto tinha uma aversão estranha. Parecia levar um choque quando abria um livro, mesmo fosse o livro mais bonito, com os melhores desenhos. Depois de um tempo, parou.
* Nota: Essa escrita meio "de trás pra frente" é só um exercício, e aqui não quer dizer nada. Esse texto, como o anterior, não é uma versão final, embora não possa dizer que não tive nenhum critério na escrita...
o Global, o Local, o Cordel(1) and the Jest (versão alpha)*
Há algum tempo fui induzido pelo Infinite Jest(2) a alguns pensamentos a respeito da globalidade e da localidade do surgimento de determinadas obras. Somado a isso, tenho ouvido muito Cordel do fogo encantado, e então, cheguei ao ponto de querer falar a respeito do tema.
O Jest é recheado de siglas e "modos" simplificados de se escrever. W/r/t(3), w/o(4) e até mesmo @ é usado no lugar do "at" em certo(s) momento(s)(5). Foi isso o que me colocou para pensar: o Infinite Jest, provavelmente, não poderia ser escrito por uma pessoa cujo idioma original não fosse o Inglês, ou que não possuísse um conhecimento bem avançado do idioma. Claro, posso estar errado, já que meu conhecimento de idiomas se resume a Português, Inglês, um pouco de Espanhol e quase nada de Francês e Italiano - idiomas com os quais tive mais contatos com textos que contatos imediatos. Pode ser - é provável, até - que haja um idioma com a mesma tendência à "redução" que o Inglês. Um escritor desse idioma poderia escrever uma coisa parecida com essas abreviações, mas não acho que isso invalida a ideia - que afinal, não é nenhum tratado(6), e já é até conhecida, embora sob outra roupagem; a que veste, aqui, é: até que ponto o idioma que alguém fala define sua capacidade de produção?
Na ponta da língua, surgem de vez diversos grandes escritores que falavam mais de um idioma: Machado, Rosa, Bandeira, Joyce, Borges, Pessoa...(7) não estou de modo algum sugerindo que o conhecimento de diversos idiomas seja essencial para a criação de uma boa obra literária; há autores que escreveram grandes obras sem falar outros idiomas(8). Inicialmente, um fato pula à língua: Rosa simplesmente não poderia escrever a maior parte de sua obra sem conhecer o Alemão(9); é também difícil imaginar um mau conhecedor do português ou do falar sertanejo; em outras palavras, para que alguém pudesse escrever o Grande Sertão, essa pessoa teria que ser, no mínimo, grande conhecedora do português, razoável conhecedora do Alemão, extremamente inteligente, e conhecedora do falar e do viver sertanejo, conhecedora de uma considerável quantidade de referências literárias, filosóficas, entre outras, e nascido num ponto específico do tempo, e possivelmente num determinado limite geográfico(10) - Rosa é possivelmente o único com tais características.
O mesmo se aplica à música. O "Cordel do fogo encantado" tem um ritmo muito peculiar, específico; são músicas que um americano talvez simplesmente não pudesse criar, ainda que quisesse. Talvez um africano, já que muitos dos nossos sons vêm de lá; mas mesmo assim, certamente não poderia ser igual.
Isso tudo é certamente já sabido e já pensado sobre por algumas pessoas de calibre pelo globo, mas ainda assim, eu gostaria de acrescentar uma conclusão: até que ponto o conhecimento de idiomas pode ampliar os horizontes de um escritor, e talvez até de qualquer outra pessoa? Pensar a respeito das estruturas, formas, e possibilidades significativas de outro idioma não poderia enriquecer significativamente a produção e a "atividade cerebral"? É, arguably, o mesmo caso do contato com diferentes gêneros; pode ser altamente enriquecedor para um prosador o contato com a poesia, por exemplo, ou para um escritor de ficção a leitura de textos ensaísticos... verdadeiros "estudos formais"(11).
There are more things...
1. Falo da banda "Cordel do fogo encantado".
2. Coloquei as notas apenas para deixar isso óbvio.
3. "With regards to".
4. "Without".
5. Ainda não terminei de ler o livro, então pode haver mais momentos, embora até agora eu só tenha encontrado um.
6. Não estou tentando falar algo que diga respeito à sociedade ou à história, a não ser indiretamente, e sim, a respeito da linguagem em si, e como sua forma influencia na sua própria evolução pelos diferentes meios. No caso em questão, do Inglês, é possível imaginar(a) que para um idioma que possui tantas contrações na fala, e no qual tantos verbos dentre os principais sofreram mudanças ao longo do tempo se tornando às vezes Muito irregulares, seria natural adotar esse tipo de "redução"(b) na escrita - coisa que certamente já era adotada em mensagens não formais(c) antes mesmo da internet.(d)
(a. É claro que não tenho nenhuma pretensão de afirmar ou academizar algo, isso é só uma imagi-nada.
b. Com "redução" falo de coisas como "w/r/t".
c. Uma exceção¹ são certamente frases como ASAP² que acabaram se tornando comuns até mesmo em mensagens formais ainda antes da utilização da internet.
[1. Exceção no sentido de que é um uso da redução num contexto formal na era pré-internet.
2. É curioso o modo como esse tipo de expressão se tornou aceitável; talvez por sua tremenda utilidade, ou pela velocidade requerida ao "mundo dos negócios", talvez ambos.]
d. Claro, já que, ironicamente, a faculdade de letras não me dá tempo para procurar suas faculdades, estou supondo isso através da impressão geral que o idioma passa e do pouco que sem, não em textos teóricos ou reconhecidos de quem quer que seja. No fim das contas, talvez, esse texto possa ser considerado fictício.)
7. Borges e Pessoa, inclusive, tem uma relação de amor intensa com o Inglês.
8. Percebo agora, curiosamente, que é mais fácil saber quais idiomas um autor fala que saber que ele não fala nenhum.
9. Ou, como um escritor de que gosto muito dizia, talvez até pudesse, mas o livro teria que encontrar uma outra forma de acontecer - e provavelmente teria muitas diferenças.
10. E essas são apenas as limitações que consegue pensar.
11. Me lembro inclusive dos "Estudos de estilo", no que diz respeito aos gêneros, embora isso seja com certeza algo bem mais específico, também exemplifica.
* Essa "versão alpha" é porquê ainda pretendo fazer algumas alterações nesse texto, e tavez publicar uma versão aprimorada aqui. Essa versão ficou "ensaística" demais e "verdadeira" demais.
O Jest é recheado de siglas e "modos" simplificados de se escrever. W/r/t(3), w/o(4) e até mesmo @ é usado no lugar do "at" em certo(s) momento(s)(5). Foi isso o que me colocou para pensar: o Infinite Jest, provavelmente, não poderia ser escrito por uma pessoa cujo idioma original não fosse o Inglês, ou que não possuísse um conhecimento bem avançado do idioma. Claro, posso estar errado, já que meu conhecimento de idiomas se resume a Português, Inglês, um pouco de Espanhol e quase nada de Francês e Italiano - idiomas com os quais tive mais contatos com textos que contatos imediatos. Pode ser - é provável, até - que haja um idioma com a mesma tendência à "redução" que o Inglês. Um escritor desse idioma poderia escrever uma coisa parecida com essas abreviações, mas não acho que isso invalida a ideia - que afinal, não é nenhum tratado(6), e já é até conhecida, embora sob outra roupagem; a que veste, aqui, é: até que ponto o idioma que alguém fala define sua capacidade de produção?
Na ponta da língua, surgem de vez diversos grandes escritores que falavam mais de um idioma: Machado, Rosa, Bandeira, Joyce, Borges, Pessoa...(7) não estou de modo algum sugerindo que o conhecimento de diversos idiomas seja essencial para a criação de uma boa obra literária; há autores que escreveram grandes obras sem falar outros idiomas(8). Inicialmente, um fato pula à língua: Rosa simplesmente não poderia escrever a maior parte de sua obra sem conhecer o Alemão(9); é também difícil imaginar um mau conhecedor do português ou do falar sertanejo; em outras palavras, para que alguém pudesse escrever o Grande Sertão, essa pessoa teria que ser, no mínimo, grande conhecedora do português, razoável conhecedora do Alemão, extremamente inteligente, e conhecedora do falar e do viver sertanejo, conhecedora de uma considerável quantidade de referências literárias, filosóficas, entre outras, e nascido num ponto específico do tempo, e possivelmente num determinado limite geográfico(10) - Rosa é possivelmente o único com tais características.
O mesmo se aplica à música. O "Cordel do fogo encantado" tem um ritmo muito peculiar, específico; são músicas que um americano talvez simplesmente não pudesse criar, ainda que quisesse. Talvez um africano, já que muitos dos nossos sons vêm de lá; mas mesmo assim, certamente não poderia ser igual.
Isso tudo é certamente já sabido e já pensado sobre por algumas pessoas de calibre pelo globo, mas ainda assim, eu gostaria de acrescentar uma conclusão: até que ponto o conhecimento de idiomas pode ampliar os horizontes de um escritor, e talvez até de qualquer outra pessoa? Pensar a respeito das estruturas, formas, e possibilidades significativas de outro idioma não poderia enriquecer significativamente a produção e a "atividade cerebral"? É, arguably, o mesmo caso do contato com diferentes gêneros; pode ser altamente enriquecedor para um prosador o contato com a poesia, por exemplo, ou para um escritor de ficção a leitura de textos ensaísticos... verdadeiros "estudos formais"(11).
There are more things...
1. Falo da banda "Cordel do fogo encantado".
2. Coloquei as notas apenas para deixar isso óbvio.
3. "With regards to".
4. "Without".
5. Ainda não terminei de ler o livro, então pode haver mais momentos, embora até agora eu só tenha encontrado um.
6. Não estou tentando falar algo que diga respeito à sociedade ou à história, a não ser indiretamente, e sim, a respeito da linguagem em si, e como sua forma influencia na sua própria evolução pelos diferentes meios. No caso em questão, do Inglês, é possível imaginar(a) que para um idioma que possui tantas contrações na fala, e no qual tantos verbos dentre os principais sofreram mudanças ao longo do tempo se tornando às vezes Muito irregulares, seria natural adotar esse tipo de "redução"(b) na escrita - coisa que certamente já era adotada em mensagens não formais(c) antes mesmo da internet.(d)
(a. É claro que não tenho nenhuma pretensão de afirmar ou academizar algo, isso é só uma imagi-nada.
b. Com "redução" falo de coisas como "w/r/t".
c. Uma exceção¹ são certamente frases como ASAP² que acabaram se tornando comuns até mesmo em mensagens formais ainda antes da utilização da internet.
[1. Exceção no sentido de que é um uso da redução num contexto formal na era pré-internet.
2. É curioso o modo como esse tipo de expressão se tornou aceitável; talvez por sua tremenda utilidade, ou pela velocidade requerida ao "mundo dos negócios", talvez ambos.]
d. Claro, já que, ironicamente, a faculdade de letras não me dá tempo para procurar suas faculdades, estou supondo isso através da impressão geral que o idioma passa e do pouco que sem, não em textos teóricos ou reconhecidos de quem quer que seja. No fim das contas, talvez, esse texto possa ser considerado fictício.)
7. Borges e Pessoa, inclusive, tem uma relação de amor intensa com o Inglês.
8. Percebo agora, curiosamente, que é mais fácil saber quais idiomas um autor fala que saber que ele não fala nenhum.
9. Ou, como um escritor de que gosto muito dizia, talvez até pudesse, mas o livro teria que encontrar uma outra forma de acontecer - e provavelmente teria muitas diferenças.
10. E essas são apenas as limitações que consegue pensar.
11. Me lembro inclusive dos "Estudos de estilo", no que diz respeito aos gêneros, embora isso seja com certeza algo bem mais específico, também exemplifica.
* Essa "versão alpha" é porquê ainda pretendo fazer algumas alterações nesse texto, e tavez publicar uma versão aprimorada aqui. Essa versão ficou "ensaística" demais e "verdadeira" demais.
segunda-feira, 23 de abril de 2012
Confissão
Desejo, desde já, deixar claro que não tenho o objetivo de falar mal de ninguém, e portanto, não o farei; não mencionarei, em consequência, o nome da pessoa responsável pela existência desta nota. Simplesmente divulgarei os fatos e deixarei que cada um tire suas conclusões.
Essa pessoa, não muito tempo atrás, me procurou atrás de algumas dicas de escrita. Admito que a fábula que ela decidiu criar já tinha pequena parte de sua história elaborada, e não era completamente má; era sobre um homem obcecado pela aprovação daqueles a seu redor. Sua obsessão chegava a tal ponto que ele entrava em discussões arraigadas com amigos, família, qualquer um que não reconhecesse seu suposto gênio. Esse personagem, chamado Pablo P. - nome vazio, para garantir desde o início a baixa qualidade do trabalho (seu autor nem sequer houvera dado significado ao "P"!) - deveria, de acordo com as poucas ideias de seu criador, passar, ao longo do conto no qual se inseria, por algumas situações que fossem capazes de exemplificar tal comportamento, antes que seu "destino" fosse revelado. O autor, apesar de seu profundo conhecimento de "estrutura narrativa" (esse comentário de Donald, corroborado ainda por Daneri, chega a ser cômico) veio até mim em busca de ajuda.
"Estou completamente travado", foram as suas eloquentes palavras. Disse-me que não conseguia escrever uma continuação para seu já pífio conto, tendo tentado por diversos dias. Eu lhe disse, desde o início, que tal conto não tinha lá muito interesse; lhe faltava densidade, reconhecimento de diversas das influências às quais um escritor contemporâneo já não pode fugir. Um escritor brasileiro deveria, ao escrever, deixar claro que conhece a obra de Proust, Joyce, Borges, Rosa, Lispector... ou ao menos os latino-americanos dentre esses; isso se já não considerarmos necessário reconhecer pintores e diretores de cinema modernos, e autores contemporâneos como Pynchon e Bolaño, Antunes e Wallace... enquanto eu o dizia, ele me observava com os olhos arregalados de quem não compreende sequer a décima parte do que lhe está sendo dito, e disse timidamente que talvez, talvez (ele repetiu a palavra) ainda não fosse o momento, que naquele texto queria ser mais minimalista. O garoto certamente não levou menos de quinze segundos para encontrar a simples palavra em seu vocabulário obviamente limitado. De qualquer modo, como insistisse, dei-lhe dicas. Um homem prepotente sem razões para sê-lo, considerando-se o meio intelectual, certamente afirmaria, para causar impressão maior, ter lido aquilo que não leu - e poderia ser constrangido ao se confrontar com aqueles que realmente leram as obras que critica sem o devido conhecimento. Doei-lhe ainda outra ideia: um homem prepotente, certamente, não seria possuidor de verdadeiro gênio, e cometeria erros que poderiam ser detectados por pessoas que possuem um conhecimento verdadeiramente superior. Neste caso, certamente, tal homem se comportaria de modo inaceitável, mostrando nervosismo e intolerância para com o conhecimento através de um modo de agir ignorantemente defensivo.
O garoto saiu de minha casa aliviado, leve, como podia ver em seu semblante, e não antes, é claro, que eu lhe chamasse mais uma vez a atenção para a importância de ler não apenas os clássicos, mas também os contemporâneos de mais destaque; "A primum opus de cada um, disse-lhe; isso bastará, desde que você saiba apreciar o estilo dos grandes." Ele tentou sem sucesso ocultar seu sorriso de agradecimento, antes de se retirar para concluir sua "obra".
Hoje, descubro, para meu desapontamento, que o jovem publicou o tal conto, em uma versão muito mal trabalhada, que, como se não bastasse, está recebendo uma atenção injustamente elogiosa da ignorante crítica, que desconhece, graças à ingratidão do garoto em questão que sequer mencionou meu nome, que os pontos mais altos do texto são de minha autoria.
É realmente triste para um homem de minha estatura ser tratado de tal maneira. É apenas para mostrar o desrespeito dos jovens e a baixa qualidade da crítica que crio essa nota, uma vez que, possivelmente, me seria até danoso ter o nome publicado em um trabalho de qualidade tão baixa. Não desejo que o jovem em questão me peça desculpas, pois não me as deve - o coração de seu conto fora meu, mas eu lhe dei, e ele nada me custou; peço apenas que tente evitar repetir a impensada ação, pois poderia, num outro caso, ferir o orgulho de alguém que se importe com tais assuntos.
Charlie Kaufman, Adaptation, e a posição do autor
Assisti hoje ao filme "Adaptação", feito por Charlie Kaufman, um daqueles roteiristas que colocam em cheque a noção de que é correto se dizer "Um filme de Spike Jonze" ao início. Usualmente, um diretor bom consegue fazer de qualquer história ruim num filme interessante - Kubrick, por exemplo. Um roteirista do qual a grande maioria dos roteiros resulta num filme bom, independente do diretor que os filme, é uma criatura ainda mais rara. Mas chega de elogios;
O filme em questão é bem amplo, no sentido de poder ser encarado de diversas formas, permitir diversas interpretações diferentes e poder ser encarado como uma manifestação da opinião do autor a respeito de diversos temas, mas há um tema específico sobre o qual eu queria falar: o questionamento da ideia de que a intenção do autor é irrelevante à compreensão do texto.
A ideia, em si, já começa trabalhosa: afinal de contas, antes de começar a analisá-la, já é preciso tê-la resolvido. A história do filme, in a nutshell, fala de Charlie Kaufman escrevendo o roteiro do próprio filme que estamos assistindo. Em diversas partes do filme, o Kaufman personagem nos diz certas coisas que o Kaufman escritor desejava ou não para o mesmo filme. Chegamos aí a um ponto crítico; se isso for realmente similar às situações pelas quais Kaufman, o escritor, passou, vamos enxergá-lo de uma maneira completamente diferente do que enxergaríamos caso contrário, e isso influenciará a nossa análise do personagem. Claro, é muito bonitinho tomar uma decisão apressada de "a intenção/opinião do autor" não importa; mas se esse é um filme a respeito do autor, como ignorar quais suas intenções? Além disso, estaria Kaufman consciente dessa provocação ao modo de pensar a relação autor-personagem? Em que isso influencia? Outra coisa, talvez mais importante: o roteiro escrito pelos Kaufmans seria realmente idêntico? Se sim, o fato de que a situação no qual cada um foi escrito, considerando que vemos apenas a situação de um Kaufman (na verdade, infinitos), nos faz pensar de modo diferente; se o autor tivesse escrito o roteiro de outro modo, se a história do autor nos mostrada fosse outra, nossa compreensão do filme seria completamente diferente.
Claro, como sempre, é bom começarmos do início: minha opinião de que é impossível saber as verdadeiras intenções do autor, e ela deve, apesar de todos os detalhes, ser ignorada; há outros modos de pensar a situação. Creio que o mais produtivo seja considerar o "autor ideal" que geralmente é considerado nas análises: o homem completamente ciente daquilo que escreve (lembrando que mesmo essa tradicional escolha define completamente os rumos de uma análise, mas como fazer outra?). Daí, somos obrigados a imaginar que Kaufman está ciente do "problema" que nos traz. A partir disso, podemos fazer uma suposição construtiva: talvez, a ideia de Kaufman seja justamente que imaginássemos a influência de possíveis posições do autor em relação a criação do texto. Ao transformar-se em personagem, ele se torna ficção, e nos obriga a refletir sobre isso. É como se, ao fim da Odisseia, descobríssemos que Minerva foi a narradora da história; cada afirmação sobre gregos e troianos teria que ser revista; a própria posição de Minerva e o que fala sobre cada outro deus poderia ser questionado; ela passaria a ser uma autora inserida no mundo da própria narrativa, e esse nosso "conhecimento" sobre o autor mudaria tudo.
Num filme, claro, temos um elemento estranho, uma espécie de pseudo-narrativa imagética que não tenho background suficiente para nomear em termos técnicos; o máximo de narrativa em primeira pessoa são alguns momentos em que ouvimos os pensamentos do personagem Kaufman; o restante é como se fosse uma narrativa em terceira pessoa; o ponto de vista do autor muitas vezes nos passa despercebido em filmes uma vez que não ouvimos sua voz, mas apenas enxergamos fatos; em Adaptação não; o ponto de vista do autor se mostra como chave para compreender o filme - é até preocupante nos metermos por esse buraco à mente do autor, talvez maior que aquele que leva à mente de Malkovich; podemos começar a nos perguntar: teria, então, cada movimento de câmera, cada perspectiva, um significado? O ponto de vista do autor seria representado pela perspectiva das câmeras, ou a visão do diretor tentaria trazer um novo significado ao texto? Se sim, de que modo? Acho que já ficou claro que esse texto é menos sobre responder questões que sobre propô-las, assim como o filme; nem todas as respostas afinal, são compreensíveis, nem todas podem ser alcançadas; o mesmo vale para as perguntas para as quais muitas vezes temos respostas - numa inversão dolorosa de papéis.
Vou concluir então, com o que me parece possível dizer: a posição do autor é sim importante, mas raramente pode ser conhecida. Portanto, em geral não faz sentido preocupar-se com ela. Em alguns casos, especialmente quando o texto, ou, no caso, filme, nos pede, pode ser interessante imaginar as implicações de uma possível intenção. Em outros, uma tentativa de imaginar a intenção do autor não passará de mais um trabalho de ficção, que, ainda assim, acrescentará significados ao outro. Não tento fazer uma suposição a respeito do filme aqui porque se meus posts começarem a ter páginas páginas e páginas, acho que muitas pessoas perderiam o interesse. Mas deixo aí as perguntas pra quem se interessar em pensar a respeito.
(este texto pode ser alterado sem prévio aviso)
(este texto pode ser alterado sem prévio aviso)
domingo, 22 de abril de 2012
la luna
Creio que foi Jorge Luis Borges quem escreveu alguns dos ensaios mais interessantes e prazerosos do século passado justamente
porque seus ensaios não se resumiam a tentativas acadêmicas, mas também
traziam um quê de literatura - assim como boa parte de sua literatura
trazia um quê de ensaio. Em Borges, a criação permeia a crítica, e creio
que muitos ensaios só tiveram a ganhar - e muitos contos também, como o
famoso Pierre Menard. Digo isso porque esse texto, que não é literatura
ou sequer ensaio, pende um pouco para cada extremo, pois vou falar um
pouco de literatura e vou "imaginar" possibilidades.
Acho que não consigo ser mais claro que começando por mencionar um
amigo meu, Yambo, que me fez pensar nesse assunto. Ele escreveu um
ensaio até bem complicado no qual fala a respeito de como Borges, em seu
conto "O Aleph", mencionava o escritor brasileiro Carlos Drummond de
Andrade, e seu "A máquina do mundo". De acordo com ele, não só o Aleph
podia ser interpretado como um repensar da "máquina" mas além disso, o
nome do personagem que a encontrava era Carlos. a coincidência era
realmente tamanha que me fez rir. Pedi desculpas e disse a ele que,
primeiro, não tinha muita certeza a respeito do timing; se o
conto teria sido escrito depois ou antes do poema. Segundo, o próprio
poema de Drummond - o que ele não sabia - era inspirado na divina
comédia. Era provável que Borges não estivesse citando Drummond, mas
sim, que ambos estivessem citando Dante. Ele insistiu, falando a
respeito do nome, e eu mencionei, como já havia lido em algum lugar, que
o nome do personagem era Carlos Daneri - seu último nome, portanto, era
a soma da primeira sílaba de Dante à última de Alighieri. Isso diminuiu
um pouco sua vontade, e ele passou a afirmar que talvez Borges tenha
tentado citar aos dois. Não quis discutir por achar que não chegaria a
lugar nenhum, e quase fingi concordar; ele acabaou se cansando pela
falta de réplica. (nota colocada depois da compleção do texto: mostrei
esse texto ao Yambo e ele não se importou por eu publicá-lo - e ainda
agradeceu pela minha honestidade!).
O comentário dele ficou na minha cabeça, e depois de certo tempo,
acabou rendendo certa discussão interna. Me lembrei do verso "Loudly careless drunkly spoke:/'Yo-ho-ho and a bottle of rum!'"
(quem se lembrar do nome do autor por favor me ajude, o verso ficou talvez por
ser sonoro; talvez, por eu ter me lembrado da citação, me lembrei do
resto). Eu consigo imaginar claramente um leitor brasileiro ou português
achar estar vendo num autor inglês uma citação de Pessoa;
claro, porém, que a maioria dos leitores ingleses não teria essa visão,
pois imaginaria imediatamente o texto original de Stevenson, que Pessoa
cita.
Foi a partir desse ponto que minha imaginação - que até agora era
somente reflexão sobre textos pré-existentes - realmente se impulsionou,
e comecei a navegar no significado dos textos. Imagine, por exemplo, um
poeta que crie o seguinte verso em espanhol/inglês (por favor, perdoem minha
incapacidade de criar versos bons): "una rosa amarilla; a yellow rose/
art two diff'rent flowers, tho they art none"; esse poeta poderia criar
tal verso inspirado pela obra de Borges - porém, os americanos e
ingleses não pensariam na fonte original da citação? Um italiano, ao ler
o Aleph poderia lhe imaginar alguns significados diferentes que um
brasileiro que não conheça a comédia. Seria possível, como Yambo, crer
que a recusa de Borges a comentar sobre o Aleph que acabara de ver seria
uma re-imaginação e re-significação da recusa do mineiro de Drummond a
penetrar na máquina do mundo; se poderia imaginar que Borges afirma que
mesmo a recusa é um ato social. Se desconsiderarmos totalmente a possibilidade lógica, as datas, e a intenção do autor, quem poderá negar essas suposições, que
encontram tanto respaldo no conteúdo do texto quanto algumas
respeitadas? Borges certamente se divertiria com as inúmeras
interpretações resultantes. No caso de Pessoa e Stevenson a confusão é
ainda mais fácil: são dois autores muito lidos entre os falantes de sua
língua, e não tão lidos pelos falantes da outra; Pessoa, que cita, é bem
mais talentoso; e se Stevenson for esquecido e ele não? É preciso
admitir que um poeta brasileiro que citasse a frase do "rum" muito
provavelmente leu Pessoa, mas teria lido Stevenson? Se sim, que possível
influência isso poderia ter para o significado de seu texto?
É com certeza um tema complicado, mas no fim, eu creio que as intenções
do autor realmente não devam importar, e talvez nem mesmo as datas; um texto é influenciado por seus
antecessores e sucessores, e cada texto diz ele mesmo o que cita, e o
que não; autores mentem e morrem; textos sempre falam a verdade - ainda
que não aquela que seus escritores queriam que eles dissessem.
segunda-feira, 9 de abril de 2012
Como julgar Haruki Murakami
NOTA: Por favor, insira "guardadas as devidas proporções" onde achar necessário. Não se esqueça disso durante a leitura.
minhas aquisições recentes mais importantes para o texto que está lendo são o "Infinite Jest", de David Foster Wallace, e o "Do que eu falo quando eu falo de corrida", de Haruki Murakami, em que, espero que tenha ficado claro, inspirei o título do post.
estou trabalhando no momento com o Livro Infinite Jest, o que vem me causando um certo número de desconfortos, ainda que estes nem de longe superem o Prazer da Leitura do texto de Wallace, descrito por alguns como o "escritor mais Divertido de sua geração". ainda que nos traga trechos profundamente depressivos, o Autor também nos trás momentos leves, bonitos; o problema maior é que o Livro é um complicado calhamaço de 1079 páginas, em um inglês que, dependendo do trecho chega a ser muito técnico, específico, "incorreto" ou cheio de gírias, e fala sobre um futuro incerto num cenário político crítico, envolvendo áreas tão distantes quanto física, matemática, filosofia, letras, cinema, psicologia, política, economia, entre outras - sendo que me falta conhecimento de várias delas. resumidamente, é um trabalho e tanto.
outra dificuldade é que a Obra, lançada em 1996, ainda não foi traduzida, e portanto, mal foi lida no Brasil, ainda que seja altamente loureada pelos críticos de língua inglesa, e seja realmente fantástica, do meu ponto de vista chão. em outras palavras: ainda que eu faça letras, a grande maioria de meus professores não leu o Livro, ou sequer ouviu falar de seu Autor. na verdade, estou quase certo de que apenas uma de minhas professoras conhece o nome David Foster Wallace. talvez duas. não quero me gabar, te deixando com a impressão de que sou lá um grande conhecedor da literatura contemporânea; não sou. um amigo me indicou o livro, eu gostei, e é só. quero, pelo contrário, manifestar algumas dificuldades.
como estudante, é difícil se conseguir algum tipo de publicação decente sem um orientador - o que, no caso do Infinite Jest, provavelmente me obrigará a ter como orientador alguém que nunca leu a Obra. não sei se algum dos professores capazes de ler em inglês teria interesse, ou fôlego.
vou mais além: vou imaginar que em algum lugar no Brasil um estudante se interesse pela obra no mínimo singular de Haruki Murakami. além de este ser um nome menos conceituado (justamente? difícil saber.), é definitivamente, como Wallace, contemporâneo demais para que a maioria dos professores aceite tomar uma decisão a respeito. para não mencionar que Murakami é, e escreve em, japonês. o que leva à pergunta: como julgar Haruki Murakami?
há críticos e críticos, é claro; há Antônio Cândido e Sílvio Romero, e peço até desculpas por comparar tão grosseiramente, mas o ponto é que, como eu disse antes, "como julgar" não é exatamente uma pergunta, e se for, é tão vaga quanto suas possíveis respostas.
inúmeros fatores são levados em consideração ao se analisar o conteúdo de uma obra. uma nova obra pode até mesmo ter um valor inato que até então se desconhecia, e o que tem valor numa obra pode se mostrar insignificante na outra, para o prejuízo de nenhuma. dizer que Machado de Assis é genial é fácil, é seguro. saber quais são seus maiores estudiosos é simples. achar as obras mais confiáveis escritas sobre eles é questão de fazer algumas perguntas. a opinião sobre um Murakami e um Wallace, contudo, é mais controversa; o estudante se vê jogado num terreno inóspito, para o qual jamais foi preparado: a crítica de um autor desconhecido. os artigos a respeito são contraditórios e incertos, alguns bons, alguns ruins; críticos amam; odeiam; as cabeças se movimentam como as razões num jogo de tênis. o estudante talvez pare e pense no que conhece como "literatura conteporânea", apenas para perceber que não conhece nada; que há críticos de tudo; que há certezas. que a contemporaneidade que havia estudado é só o cânone mais próximo.
claro, há sempre "guidelines", instruções encapsuladas em pílula de enjôo de Grandes Viagens; o estudante precisa Perguntar e Buscar, e ainda assim não será simples. professores relutarão em afirmar, e afirmarão em relutância, ainda que discreta. o hábito de afirmar sem se saber não lhes é comum. se dedicarão a análises e (principalmente) re³-análises. não terão tempo.
não que seja essencialmente mau(sic). apenas não querem perder seu Tempo com aquilo que pode ser uma obra de baixa qualidade escolhida por estudantes ignorantes que não sabem nem mesmo qual a relação existente entre o deus Apolo e o Sol, ou qual o oitavo arcano da constelação de ursa maior. se incentivassem os alunos a analisarem o verdadeiro contemporâneo sabe-se lá que porcarias new-age esses catarrentos poderiam lhes infligir. não me entenda mau(sic), por favor; creio que a maioria não pensa assim, ao menos não-superficialmente. só escrevi porque faz sentido. é compreensível. é como as coisas são. é preciso ser gente grande pra falar que ninguém é alguém, ainda que possa ser Odisseu.
e peço perdão pelas generalizações cometidas.
minhas aquisições recentes mais importantes para o texto que está lendo são o "Infinite Jest", de David Foster Wallace, e o "Do que eu falo quando eu falo de corrida", de Haruki Murakami, em que, espero que tenha ficado claro, inspirei o título do post.
estou trabalhando no momento com o Livro Infinite Jest, o que vem me causando um certo número de desconfortos, ainda que estes nem de longe superem o Prazer da Leitura do texto de Wallace, descrito por alguns como o "escritor mais Divertido de sua geração". ainda que nos traga trechos profundamente depressivos, o Autor também nos trás momentos leves, bonitos; o problema maior é que o Livro é um complicado calhamaço de 1079 páginas, em um inglês que, dependendo do trecho chega a ser muito técnico, específico, "incorreto" ou cheio de gírias, e fala sobre um futuro incerto num cenário político crítico, envolvendo áreas tão distantes quanto física, matemática, filosofia, letras, cinema, psicologia, política, economia, entre outras - sendo que me falta conhecimento de várias delas. resumidamente, é um trabalho e tanto.
outra dificuldade é que a Obra, lançada em 1996, ainda não foi traduzida, e portanto, mal foi lida no Brasil, ainda que seja altamente loureada pelos críticos de língua inglesa, e seja realmente fantástica, do meu ponto de vista chão. em outras palavras: ainda que eu faça letras, a grande maioria de meus professores não leu o Livro, ou sequer ouviu falar de seu Autor. na verdade, estou quase certo de que apenas uma de minhas professoras conhece o nome David Foster Wallace. talvez duas. não quero me gabar, te deixando com a impressão de que sou lá um grande conhecedor da literatura contemporânea; não sou. um amigo me indicou o livro, eu gostei, e é só. quero, pelo contrário, manifestar algumas dificuldades.
como estudante, é difícil se conseguir algum tipo de publicação decente sem um orientador - o que, no caso do Infinite Jest, provavelmente me obrigará a ter como orientador alguém que nunca leu a Obra. não sei se algum dos professores capazes de ler em inglês teria interesse, ou fôlego.
vou mais além: vou imaginar que em algum lugar no Brasil um estudante se interesse pela obra no mínimo singular de Haruki Murakami. além de este ser um nome menos conceituado (justamente? difícil saber.), é definitivamente, como Wallace, contemporâneo demais para que a maioria dos professores aceite tomar uma decisão a respeito. para não mencionar que Murakami é, e escreve em, japonês. o que leva à pergunta: como julgar Haruki Murakami?
há críticos e críticos, é claro; há Antônio Cândido e Sílvio Romero, e peço até desculpas por comparar tão grosseiramente, mas o ponto é que, como eu disse antes, "como julgar" não é exatamente uma pergunta, e se for, é tão vaga quanto suas possíveis respostas.
inúmeros fatores são levados em consideração ao se analisar o conteúdo de uma obra. uma nova obra pode até mesmo ter um valor inato que até então se desconhecia, e o que tem valor numa obra pode se mostrar insignificante na outra, para o prejuízo de nenhuma. dizer que Machado de Assis é genial é fácil, é seguro. saber quais são seus maiores estudiosos é simples. achar as obras mais confiáveis escritas sobre eles é questão de fazer algumas perguntas. a opinião sobre um Murakami e um Wallace, contudo, é mais controversa; o estudante se vê jogado num terreno inóspito, para o qual jamais foi preparado: a crítica de um autor desconhecido. os artigos a respeito são contraditórios e incertos, alguns bons, alguns ruins; críticos amam; odeiam; as cabeças se movimentam como as razões num jogo de tênis. o estudante talvez pare e pense no que conhece como "literatura conteporânea", apenas para perceber que não conhece nada; que há críticos de tudo; que há certezas. que a contemporaneidade que havia estudado é só o cânone mais próximo.
claro, há sempre "guidelines", instruções encapsuladas em pílula de enjôo de Grandes Viagens; o estudante precisa Perguntar e Buscar, e ainda assim não será simples. professores relutarão em afirmar, e afirmarão em relutância, ainda que discreta. o hábito de afirmar sem se saber não lhes é comum. se dedicarão a análises e (principalmente) re³-análises. não terão tempo.
não que seja essencialmente mau(sic). apenas não querem perder seu Tempo com aquilo que pode ser uma obra de baixa qualidade escolhida por estudantes ignorantes que não sabem nem mesmo qual a relação existente entre o deus Apolo e o Sol, ou qual o oitavo arcano da constelação de ursa maior. se incentivassem os alunos a analisarem o verdadeiro contemporâneo sabe-se lá que porcarias new-age esses catarrentos poderiam lhes infligir. não me entenda mau(sic), por favor; creio que a maioria não pensa assim, ao menos não-superficialmente. só escrevi porque faz sentido. é compreensível. é como as coisas são. é preciso ser gente grande pra falar que ninguém é alguém, ainda que possa ser Odisseu.
e peço perdão pelas generalizações cometidas.
terça-feira, 20 de março de 2012
Milongas e Sonets
Há não muito tempo atrás, li uma biografia (sofrível, aliás) de um dos escritores que mais me impressiona: J. L. Borges. Apesar das inumeráveis ressalvas que se poderia fazer a ela, não vou me dar ao trabalho. Gostaria apenas de mencionar um episódio interessante para introduzir o assunto.
Borges, na juventude – que já prenunciava o futuro de escritor – chegou a ter seus períodos mais radicais e/ou mais nacionalistas. Seu apreço pela cultura européia, sua chegada na Argentina que despertaria sua paixão pela pátria, tudo isso influenciou seus gostos, como não poderia deixar de ser. Houve um momento, contudo, em que a política Argentina se voltava para a exclusão de tudo o que não era Argentino. A colônia, como sempre, queria se purgar da metrópole, e se tornar algo novo – para isso, não bastava eliminar a influência política ou econômica (não que isso fosse possível), mas também, a influência cultural dos países europeus. Ao menos isso era o que alguns pensavam.
Borges, nessa época (sublinho porque Borges não foi nada estável), já era um apreciador da cultura européia e da cultura argentina. Acabou ficando num meio termo, sendo que, para citar uma completamente inesperada música da banda System of a Down, “We can’t afford to be neutral on a moving train.”. As consequências, causas e detalhes disso não interessam aqui, e caso eu tenha colocado alguma informação errada, não comprem a biografia. Tudo isso foi apenas para chegar a frases que, de acordo com a ela, foram ditas por Borges (nossa, já devo ter falado o nome dele vinte vezes). Ele teria discordado dos dois lados da discussão, dizendo que um deles “Preferia uma má milonga que um bom soneto”, e o outro “Preferia um mau soneto a uma boa milonga.” Não, também não quero falar sobre a importância social dos “gêneros”, ou da definição de gênero, ou se há algum merecimento intrínseco no fato de que o Word reconhece a palavra soneto mas não a palavra milonga. Eu queria comentar a respeito do que parece guiar muitas das análises de textos literários desde sempre, embora hoje em dia seja um erro mais drástico.
Esses pensamentos me surgiram ao ler um texto que um de meus professores, muito apropriadamente chamado Bruno, pediu para que lêssemos (ô palavrinha feia de se ver). O texto, certamente não por coincidência, é do Borges, e nele ele menciona um soneto de Quevedo e um de Banchs, depois do que diz: “Seria absurdo dizer que Banchs é melhor poeta que Quevedo. De mais a mais, o que significam essas comparações?”
Se um soneto é melhor que o outro, não importa aqui; o importante é a influência, digamos, imaterial (não acho que a palavra “psicológica” se encaixaria aqui) do conhecimento a respeito de Quevedo e de Banchs. Resumidamente: se colocássemos um soneto de Quevedo ao lado de um soneto apenas levemente superior de Banchs (considerando um leitor idealmente capaz de compreendê-los), quantas pessoas, seja por que razão, diriam que o soneto de Banchs é melhor? E mais importante: por quê? Quantos deixariam que a importância histórica e a qualidade em geral da obra dos autores influenciassem sua opinião final? E quantos simplesmente temeriam a reação alheia e deixariam de afirmar sua opinião? Imaginemos, então, que um péssimo escritor produzisse apenas uma obra de qualidade. Quanto tempo levaria para que a tratassem com respeito, ou se quer para que o primeiro bom crítico a elogiasse sem ser criticado?
Não estou me inocentando do pecado, apenas apontando um comportamento comum – e talvez até enraizado em boas razões.
Claro, há outros, e piores, sendo que eu gostaria de passar ao longe de um deles: o da teorização radical. Cortazar menciona no “62 – Modelo para armar” que (colocarei em aspas hipotéticas porque não sei se me lembro exatamente) analisar um texto é colocá-lo na velha marmita quadriculada e falsificá-lo. Por favor, não me perguntem se concordo. Mas digamos que há os mais diferentes tipos de marmitas, sendo que cada uma realça o sabor de um alimento específico. Há pessoas, contudo, que pedem que a marmita venha sem a salada, tentando realçar o sabor da carne. Há os vegetarianos, e os mais radicais, vegans, que muitas vezes criam sabores novos para se virarem só com o determinado grupo de alimentos que lhes agrada, sendo que é aqui que eu percebo que deixei a metáfora ir longe demais. De qualquer modo, por mais que alguém possa ser um “history buff”, não posso acreditar que conseguiria ler a análise de “Ulysses” feita por Jakobson e não enxergá-lo como um leitor privilegiado e habilidoso. Pode-se dizer, e talvez com certa razão, que ele deixa de lado elementos importantes, e por isso chamar sua análise de incompleta, embora, claro, isso não leve a lugar nenhum por simplesmente não existir sequer a possibilidade da análise completa.
Acho que não me fiz entender: temos dificuldades em enxergar qualidade, alcance, e possível utilidade das linhas de pensamento com as quais não concordamos - a não ser quando é inevitável.
Ah, agora sim.
P.S.: Que fique bem claro que comentários sobre a minha não-revisão dos textos serão ignorados, a não ser os involuntários.
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